miércoles, 25 de marzo de 2020

Viajar lo cura casi todo

marzo 25, 2020 0 Comments


Inés- tabilidad son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy

Perotá Chingó


Viajar lo cura casi todo

Cuando estas roto no hay nada mejor que alzar vuelo. Agarrar la maleta, llenarla con un par de trapos y partir. Viajar me ha servido de celebración, meditación, escape y sanación.

Cuando viajas toda la incertidumbre, lo nuevo, lo inesperado, lo desconocido se apodera de tu espíritu y te hace dejar de enfocarte en lo que te hace daño. En cada paso vas encontrando señales y respuestas de lo que fue, de lo que no, de los porqués. Comienzas a ver todo desde el macro y no desde el micro de tu dolor y protagonismo.

Entonces me deje perder por las calles de Medellín, camine sin cesar, sin rumbo y me deje aturdir por los autos, los bocinazos de las motos y las voces con acento paisa. Y como un acto de magia, mi mente comenzó a disparar recuerdos, se vaciaba con la adrenalina y el cansancio. Allí vi, entendí que todo lo tenía en mi cara y lo ignore. Deje de culparme.

Cada sencillo momento de ahí en adelante fue una confirmación de que todo acontecimiento en nuestras vidas tiene su razón de ser, incluso aquellos que nos despedazan el alma. Suena como aceptación, pero no es tan fácil ni tan rápido. Viajar y el tiempo lo cura todo.   

jueves, 24 de octubre de 2019

Déjame llorar la pena

octubre 24, 2019 3 Comments



Déjame quedarme sola
Deja que la vida de un portazo al pecho
Y deja que se me haga añicos
Todo lo que yo cuide por tanto tiempo


Déjame llorar la pena y sentirme viva
Cuando al fin he muerto
Solo gozaré del tope si viví en el fondo
Aunque sea un momento


Kany García

Pocas situaciones en la vida me han pegado tan duro como para hacerme derrapar por el mundo, perder mi esencia, bloquear mis emociones, destruir mi autoestima, desenfocarme de mis responsabilidades y sentirme incapaz de levantarme y seguir. La muerte de mi padre y el huracán María han sido algunas de ellas. Pero esta vez, esta vez me agarraron totalmente desprevenida, wait…ni tan desprevenida, una vez más amordace a mi intuición. 

Como todo en la vida, lo bueno y lo más cabron te da grandes lecciones. En esta ocasión las lecciones fueron poderosas, para la más importante fue conocer cómo funcionan los procesos de duelo, porque son diferentes para todos y como es complicado ser empático y dar espacio a la misma vez.

Cuando una relación termina (es especial cuando viene acompañado de un trato vil, macabro e injusto) hay muchos eventos y procesos que superar, la familia y los amigos quieren apoyar, pero nuestra situación emocional no es racional, se torna complicado.

¿Entonces que aprendí? Aprendí que la gente necesita llorar y hay que dejarlos llorar su pena. Que hay que darles espacio y no asfixiarlas en el proceso de querer apoyarlas. Que todos tienen su tiempo, que habrá días buenos y días de mierda, que ambos son parte del proceso de sanar y aceptar. Aprendí que no siempre mereces el mal momento que estás viviendo, pero ahí está hay que aceptarlo y seguir.

Recordé que estuve rota otras veces, que toque el fondo del fondo justo después del fondo y salí de él.

Recordé que nadie es más miserable que aquel que hace daño como deporte, pero que ese es su cuento y su karma lo encontrará.

Así que una vez más, negación, aislamiento, ira, depresión y aceptación. No sé si me queden fuerzas (ni palabras) para un post de cada etapa, mientras tanto les diré que ya alguien escribió sobre ello y vale la pena leerle y escucharle…



domingo, 9 de diciembre de 2018

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

diciembre 09, 2018 4 Comments
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero
Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento
Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal
Autor Tommy Torres

La lluvia, la noche y la época navideña tienen una capacidad indescriptible de provocar nostalgia y evocar en nosotros momentos y recuerdos que reviven emociones muy fuertes. Es algo totalmente natural, todos los seres humanos lo experimentamos. Por eso cuando alguien dice “ya no me acuerdo”, “ya lo olvide”, “ya no pienso en él/ella” sonrío, suspiro y guardo silencio, cada quien tiene su proceso y hay que respetarlo.

Mi mente, locomotora que nunca se detiene, constantemente me trae recuerdos de todo tipo; hermosos, tristes, alegres, dolorosos y especiales. Como parte de mi crecimiento espiritual he aprendido a revisar, elegir o descartar esos recuerdos. Y con ellos, a bendecir y enviar buena energía a los protagonistas de ellos, independientemente lo merezcan o no.

También he tenido que aprender “a la mala” que hay personas del pasado que pueden estar en mis recuerdos, pero eso no significa que deban estar ni en mi presente ni en mi futuro. Por la razón que sea, por dignidad, por amor propio, por seguridad, por crecimiento personal o espiritual o porque simplemente ya habían cumplido su propósito en mi vida o yo en la de ellos.

¿Qué recuerdo llego ahora a tu mente?.....cierra los ojos, sonríe, llora, envíale buena energía y pasa la página.   



viernes, 30 de noviembre de 2018

Querida Navidad: Gracias, aunque no crea en ti

noviembre 30, 2018 0 Comments
Feliz navidad
Feliz navidad
Feliz navidad
Prospero año y felicidad
José Feliciano

Desde siempre, sé que desde siempre no he creído en ella. De hecho nunca creí en todo ese cuento de la virgen, el milagro, el pesebre nada de eso. Pero, crecí en un hogar católico, con familiares católicos y por 13 años fui a colegio católico y entre las mojas y la familia no había opción.

Excepto por ese pequeño detalle, yo amo la Navidad. Las memorias más hermosas de mi niñez, los momentos más hermosos de compartir con gente amada, los eventos familiares que más atesoro, la vibra más chispeante de mi nación, la capacidad temporal de la empatía y solidaridad de la gente, por eso y por muchas otras cosas amo la navidad.

El aprendizaje más grande para mí ha sido, la tolerancia hacia lo que no creo, y la empatía de no juzgar a los que si creen en ella desde el aspecto religioso. Así que sin creer (del creer de creer en la religión cristiana) me parecen hermosas las misas de aguinaldo, los villancicos navideños, la decoración cristiana alusiva al nacimiento, la tradición familiar de cenar juntos, la solidaridad con los más vulnerables, las llamadas de amigos y familiares, las postales que todavía llegan y los rostros de alegría de los que verdaderamente creen en ella.

Querida Navidad:

Gracias por los recuerdos más hermosos y los más dolorosos.
Gracias por la vista de las luces de mi árbol navideño que mi madre nos enseñó a mirar desde el suelo y hacia arriba.
Gracias por las noches de envolver regalos para mis hermanas, por la adrenalina de esconder juguetes sin que ellas supieran.
Gracias por las canciones cristiana cuya letra recordare toda mi vida.
Gracias por el recuerdo del olor a pino.
Gracias por la disciplina de todo el año para que el viejo gordito me trajera regalos.
Gracias por la leyenda de los reyes magos que mi padre pintó para mí en orión.
Gracias por tantas fotos de amigos y familiares disfrutan lo más sencillo.
Gracias por las risas frente a un plato típico y una mesa llena de familiares.
Gracias por la oportunidad de regalar a los que no tienen.
Gracias por la imagen eterna en mi mente de mi padre con luces de colores en mano, de mi abuela con su rosario, de mis primos con sus juegos, de mis hermanas con sus muñecas y de mi madre en la cocina puesta para a tradición preparando un manjar.
         

lunes, 10 de septiembre de 2018

Café en la memoria

septiembre 10, 2018 1 Comments
Y mi café favorito siempre será el de tus ojos
Autor Desconocido


Escribir sin dudas es sanador, pero a veces cuesta muchas lágrimas…. Comencé a escribir estas líneas el 20 de julio y apenas comencé me detuve, más bien el llanto me detuvo. Dos meses para procesar todo lo que sentí pero aquí vamos… espero que lo disfruten.

Café en la memoria

Llegar a las cuatro décadas (con todo y pisadas de fuego al andar como bien lo ha dicho el Sr. Arjona) y poder aun tener a tu abuela con vida más que un privilegio es una hermosa bendición. Mi abuela paterna a sus 96 vueltas al sol todavía nos sorprende.

Por la fragilidad de su edad, intento visitarla al menos una vez por año ya que vive fuera del país. Cada año me despido con el corazón alborotado; con la incertidumbre y el temor a no verle más. En los últimos años por su avanzada edad, su salud se ha deteriorado y sabemos que poco a poco su cuerpo se apaga. Este pasado verano fui a verla, con la advertencia de que su salud se había quebrantado y su memoria ya no era la misma. “No te sientas mal si ella no te reconoce”. Demencia senil le llaman.

Pues eso, llegue y no me reconoció de inmediato. A mi abuelita se le olvidan por lapsos de tiempo los rostros, los nombres, los momentos vividos. Se le olvidan las frases, las palabras y rutinas básicas como las de higiene, belleza y cocina entre otras. Pero también se le olvida el dolor de las perdidas, las despedidas, los sacrificios. Me dedique a observarla por días, las expresiones de su rostro me decían cuando era ella cien por ciento y cuando no. Y descubrí algo muy peculiar, cada día, cada mañana mi abuelita se levantaba y ¡hacía café! ¡Abuela tiene café en la memoria!

No tengo la certeza de volver a verla tal cual, pero si tengo muy clara todas sus historias, todas sus vivencias; como se seca el tabaco al sol y su olor peculiar, como se “esgranan” las habichuelas blancas, lo que cuesta caminar a la escuela sin zapatos, lo que duele la traición, los sacrificios por los hijos, la dureza de la emigración, la textura de las berenjenas con bacalao, el sonido de la danza y son, el aroma de su café "colao" ese que “cuela” cada día. 

Los invito a que dejen a sus viejitos (aka adultos mayores) contar sus historias las veces que quieran, escúchenlos, disfrútenlos, consiéntalos por que todo esto que llamamos vida es temporal. Y cuando digo temporal eso incluye a las personas que amamos.   






lunes, 16 de abril de 2018

Letras para mi querido amigo: Emociones, conexión y verdadera hombría

abril 16, 2018 0 Comments

Hacen varios meses escribí un post en mi blog para una amiga que necesitaba algunas palabras. El título fue “Letras para mí querida amiga: Amor propio, dignidad y superación”. Luego de eso, mis amigos varones (que son muchos más que las chicas) han estado reclamándome el por qué solo le dedique ese post a las mujeres.

“Nadie escribe para nosotros”, “todo lo profundo es sobre mujeres”, “como si no tuviéramos sentimientos”. Esos fueron algunos de sus comentarios; con eso me convencieron. Me senté y comencé a rememorar esas conversaciones con ellos (mis amigos varones).

Querido amigo: debo comenzar agradeciendo al universo por tenerte en mi vida, porque has sido por mucho tiempo mi pañito de lágrimas y diccionario para descifrar a los “hombres” cuando no he entendido sus conductas. Gracias por que a pesar de que sigo generalizando (lucho contra esto cada día) con tu ejemplo me corriges. Te dejo estas líneas con profundo agradecimiento:

La sociedad te ha impuesto una carga injusta, lucha contra ella todo lo que puedas
Nunca permitas que una mujer te utilice, que te humille, eso no ser “hombre”
No tienes que aguantar “todo”, no es cierto, no lo creas, no aguantes
Llora todo lo que sea necesario, no eres débil por eso, no temas que te veamos llorar
Sí, puedes ser un gran padre, tus hijos pueden estar amados y seguros contigo, no lo dudes
Ser “ proveedor” es una elección, si no es lo que tú quieres exige equidad a tu pareja
Si amas a otro hombre sal del maldito closet, no mereces seguir encerrado allí ¡vive!
Nunca permitas que una mujer te golpee, no hay razón para eso
Ser experto en deportes no es sinónimo de masculinidad, no tienes que saberlo todo
Deja que tus hijos te vean tal cual, vulnerable
Una relación de pareja no siempre es la felicidad para todos
• No, tu no estas " a cargo de la casa", "a cargo de la familia", si tus padres te dijeron eso, perdónalos
Los hombre pueden ser felices aunque estén solos, claro que sí
No se demuestra fuerza con golpes y puñetazos, no caigas en esa trampa
No desaparece tu masculinidad por amarte y cuidarte
Si ella/él no te hace feliz, termina esa relación
Como padre no “ayudas”, como padre eres el responsable, comparte las tareas
No tengas miedo a los prejuicios, puedes ser bueno en muchas cosas más allá del deporte y los autos
No hay “ cosas de hombre y “ cosas de mujeres” todos somos humanos
Aléjate de mujeres que solo quieren beneficios económicos por estar contigo
Nunca permitas que te digan que no puedes besar a tus hijos/hijas ¡nunca!
Tus hijas siempre recordarán cuando te peinaban y maquillaban, será un recuerdo genial
Si tus amigos no te tratan con dignidad, aléjalos
Cuando no quieras tener sexo, no lo tengas; no eres una maquina sexual
El dolor emocional es real, tienes derecho a él, siéntelo, acéptalo y sana
No repitas que todas son iguales, por que ustedes; no todos son iguales ¿cierto?
No tengas miedo de  “ lo que deberías ser” o “lo que deberías hacer”, tu eres libre

miércoles, 4 de abril de 2018

Y tú, ¿ya te despediste?

abril 04, 2018 0 Comments



Me conforta
despedirme
de lugares a los que
jamás
habré de conocer.

Estrategias de Combate
E.S. Ortíz-González


¿Por qué no te gustan las despedidas?, así de directa y profunda llegaba la pregunta. Si bien hay personas que les cuesta dejar ir, hay otras que no tienen problemas con deja ir pero si con aceptar que están cerrando una etapa. 

Cuando mi padre estaba a punto de fallecer, en aquella cama de hospital sin ya apenas conciencia, decidí despedirme de lo que conocía de él hasta ese momento. Yo elegí despedirme, retirarme y esperar lo que seguía.  Falleció dos días después (tal vez tres, en realidad no tengo noción del tiempo por esos días). Eso fue el comienzo de mi duelo, que pensé que terminaría pronto, pero tomó casi 18 años.

Desde entonces, he elegido bien mis despedidas, o al menos las que la vida me ha permitido. Conforta despedirse de las personas, cerrar etapas, puertas, ventanas, lugares, recuerdos. Me ha tocado despedirme incluso que lugares a los que nunca fuimos, cosas que nunca hicimos y sueños que no se realizaron.

Y tú, ¿ya te despediste?

Viajar lo cura casi todo

Inés- tabilidad son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va...