domingo, 9 de diciembre de 2018

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

diciembre 09, 2018 4 Comments
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero
Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento
Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal
Autor Tommy Torres

La lluvia, la noche y la época navideña tienen una capacidad indescriptible de provocar nostalgia y evocar en nosotros momentos y recuerdos que reviven emociones muy fuertes. Es algo totalmente natural, todos los seres humanos lo experimentamos. Por eso cuando alguien dice “ya no me acuerdo”, “ya lo olvide”, “ya no pienso en él/ella” sonrío, suspiro y guardo silencio, cada quien tiene su proceso y hay que respetarlo.

Mi mente, locomotora que nunca se detiene, constantemente me trae recuerdos de todo tipo; hermosos, tristes, alegres, dolorosos y especiales. Como parte de mi crecimiento espiritual he aprendido a revisar, elegir o descartar esos recuerdos. Y con ellos, a bendecir y enviar buena energía a los protagonistas de ellos, independientemente lo merezcan o no.

También he tenido que aprender “a la mala” que hay personas del pasado que pueden estar en mis recuerdos, pero eso no significa que deban estar ni en mi presente ni en mi futuro. Por la razón que sea, por dignidad, por amor propio, por seguridad, por crecimiento personal o espiritual o porque simplemente ya habían cumplido su propósito en mi vida o yo en la de ellos.

¿Qué recuerdo llego ahora a tu mente?.....cierra los ojos, sonríe, llora, envíale buena energía y pasa la página.   



viernes, 30 de noviembre de 2018

Querida Navidad: Gracias, aunque no crea en ti

noviembre 30, 2018 0 Comments
Feliz navidad
Feliz navidad
Feliz navidad
Prospero año y felicidad
José Feliciano

Desde siempre, sé que desde siempre no he creído en ella. De hecho nunca creí en todo ese cuento de la virgen, el milagro, el pesebre nada de eso. Pero, crecí en un hogar católico, con familiares católicos y por 13 años fui a colegio católico y entre las mojas y la familia no había opción.

Excepto por ese pequeño detalle, yo amo la Navidad. Las memorias más hermosas de mi niñez, los momentos más hermosos de compartir con gente amada, los eventos familiares que más atesoro, la vibra más chispeante de mi nación, la capacidad temporal de la empatía y solidaridad de la gente, por eso y por muchas otras cosas amo la navidad.

El aprendizaje más grande para mí ha sido, la tolerancia hacia lo que no creo, y la empatía de no juzgar a los que si creen en ella desde el aspecto religioso. Así que sin creer (del creer de creer en la religión cristiana) me parecen hermosas las misas de aguinaldo, los villancicos navideños, la decoración cristiana alusiva al nacimiento, la tradición familiar de cenar juntos, la solidaridad con los más vulnerables, las llamadas de amigos y familiares, las postales que todavía llegan y los rostros de alegría de los que verdaderamente creen en ella.

Querida Navidad:

Gracias por los recuerdos más hermosos y los más dolorosos.
Gracias por la vista de las luces de mi árbol navideño que mi madre nos enseñó a mirar desde el suelo y hacia arriba.
Gracias por las noches de envolver regalos para mis hermanas, por la adrenalina de esconder juguetes sin que ellas supieran.
Gracias por las canciones cristiana cuya letra recordare toda mi vida.
Gracias por el recuerdo del olor a pino.
Gracias por la disciplina de todo el año para que el viejo gordito me trajera regalos.
Gracias por la leyenda de los reyes magos que mi padre pintó para mí en orión.
Gracias por tantas fotos de amigos y familiares disfrutan lo más sencillo.
Gracias por las risas frente a un plato típico y una mesa llena de familiares.
Gracias por la oportunidad de regalar a los que no tienen.
Gracias por la imagen eterna en mi mente de mi padre con luces de colores en mano, de mi abuela con su rosario, de mis primos con sus juegos, de mis hermanas con sus muñecas y de mi madre en la cocina puesta para a tradición preparando un manjar.
         

lunes, 10 de septiembre de 2018

Café en la memoria

septiembre 10, 2018 1 Comments
Y mi café favorito siempre será el de tus ojos
Autor Desconocido


Escribir sin dudas es sanador, pero a veces cuesta muchas lágrimas…. Comencé a escribir estas líneas el 20 de julio y apenas comencé me detuve, más bien el llanto me detuvo. Dos meses para procesar todo lo que sentí pero aquí vamos… espero que lo disfruten.

Café en la memoria

Llegar a las cuatro décadas (con todo y pisadas de fuego al andar como bien lo ha dicho el Sr. Arjona) y poder aun tener a tu abuela con vida más que un privilegio es una hermosa bendición. Mi abuela paterna a sus 96 vueltas al sol todavía nos sorprende.

Por la fragilidad de su edad, intento visitarla al menos una vez por año ya que vive fuera del país. Cada año me despido con el corazón alborotado; con la incertidumbre y el temor a no verle más. En los últimos años por su avanzada edad, su salud se ha deteriorado y sabemos que poco a poco su cuerpo se apaga. Este pasado verano fui a verla, con la advertencia de que su salud se había quebrantado y su memoria ya no era la misma. “No te sientas mal si ella no te reconoce”. Demencia senil le llaman.

Pues eso, llegue y no me reconoció de inmediato. A mi abuelita se le olvidan por lapsos de tiempo los rostros, los nombres, los momentos vividos. Se le olvidan las frases, las palabras y rutinas básicas como las de higiene, belleza y cocina entre otras. Pero también se le olvida el dolor de las perdidas, las despedidas, los sacrificios. Me dedique a observarla por días, las expresiones de su rostro me decían cuando era ella cien por ciento y cuando no. Y descubrí algo muy peculiar, cada día, cada mañana mi abuelita se levantaba y ¡hacía café! ¡Abuela tiene café en la memoria!

No tengo la certeza de volver a verla tal cual, pero si tengo muy clara todas sus historias, todas sus vivencias; como se seca el tabaco al sol y su olor peculiar, como se “esgranan” las habichuelas blancas, lo que cuesta caminar a la escuela sin zapatos, lo que duele la traición, los sacrificios por los hijos, la dureza de la emigración, la textura de las berenjenas con bacalao, el sonido de la danza y son, el aroma de su café "colao" ese que “cuela” cada día. 

Los invito a que dejen a sus viejitos (aka adultos mayores) contar sus historias las veces que quieran, escúchenlos, disfrútenlos, consiéntalos por que todo esto que llamamos vida es temporal. Y cuando digo temporal eso incluye a las personas que amamos.   






lunes, 16 de abril de 2018

Letras para mi querido amigo: Emociones, conexión y verdadera hombría

abril 16, 2018 0 Comments

Hacen varios meses escribí un post en mi blog para una amiga que necesitaba algunas palabras. El título fue “Letras para mí querida amiga: Amor propio, dignidad y superación”. Luego de eso, mis amigos varones (que son muchos más que las chicas) han estado reclamándome el por qué solo le dedique ese post a las mujeres.

“Nadie escribe para nosotros”, “todo lo profundo es sobre mujeres”, “como si no tuviéramos sentimientos”. Esos fueron algunos de sus comentarios; con eso me convencieron. Me senté y comencé a rememorar esas conversaciones con ellos (mis amigos varones).

Querido amigo: debo comenzar agradeciendo al universo por tenerte en mi vida, porque has sido por mucho tiempo mi pañito de lágrimas y diccionario para descifrar a los “hombres” cuando no he entendido sus conductas. Gracias por que a pesar de que sigo generalizando (lucho contra esto cada día) con tu ejemplo me corriges. Te dejo estas líneas con profundo agradecimiento:

La sociedad te ha impuesto una carga injusta, lucha contra ella todo lo que puedas
Nunca permitas que una mujer te utilice, que te humille, eso no ser “hombre”
No tienes que aguantar “todo”, no es cierto, no lo creas, no aguantes
Llora todo lo que sea necesario, no eres débil por eso, no temas que te veamos llorar
Sí, puedes ser un gran padre, tus hijos pueden estar amados y seguros contigo, no lo dudes
Ser “ proveedor” es una elección, si no es lo que tú quieres exige equidad a tu pareja
Si amas a otro hombre sal del maldito closet, no mereces seguir encerrado allí ¡vive!
Nunca permitas que una mujer te golpee, no hay razón para eso
Ser experto en deportes no es sinónimo de masculinidad, no tienes que saberlo todo
Deja que tus hijos te vean tal cual, vulnerable
Una relación de pareja no siempre es la felicidad para todos
• No, tu no estas " a cargo de la casa", "a cargo de la familia", si tus padres te dijeron eso, perdónalos
Los hombre pueden ser felices aunque estén solos, claro que sí
No se demuestra fuerza con golpes y puñetazos, no caigas en esa trampa
No desaparece tu masculinidad por amarte y cuidarte
Si ella/él no te hace feliz, termina esa relación
Como padre no “ayudas”, como padre eres el responsable, comparte las tareas
No tengas miedo a los prejuicios, puedes ser bueno en muchas cosas más allá del deporte y los autos
No hay “ cosas de hombre y “ cosas de mujeres” todos somos humanos
Aléjate de mujeres que solo quieren beneficios económicos por estar contigo
Nunca permitas que te digan que no puedes besar a tus hijos/hijas ¡nunca!
Tus hijas siempre recordarán cuando te peinaban y maquillaban, será un recuerdo genial
Si tus amigos no te tratan con dignidad, aléjalos
Cuando no quieras tener sexo, no lo tengas; no eres una maquina sexual
El dolor emocional es real, tienes derecho a él, siéntelo, acéptalo y sana
No repitas que todas son iguales, por que ustedes; no todos son iguales ¿cierto?
No tengas miedo de  “ lo que deberías ser” o “lo que deberías hacer”, tu eres libre

miércoles, 4 de abril de 2018

Y tú, ¿ya te despediste?

abril 04, 2018 0 Comments



Me conforta
despedirme
de lugares a los que
jamás
habré de conocer.

Estrategias de Combate
E.S. Ortíz-González


¿Por qué no te gustan las despedidas?, así de directa y profunda llegaba la pregunta. Si bien hay personas que les cuesta dejar ir, hay otras que no tienen problemas con deja ir pero si con aceptar que están cerrando una etapa. 

Cuando mi padre estaba a punto de fallecer, en aquella cama de hospital sin ya apenas conciencia, decidí despedirme de lo que conocía de él hasta ese momento. Yo elegí despedirme, retirarme y esperar lo que seguía.  Falleció dos días después (tal vez tres, en realidad no tengo noción del tiempo por esos días). Eso fue el comienzo de mi duelo, que pensé que terminaría pronto, pero tomó casi 18 años.

Desde entonces, he elegido bien mis despedidas, o al menos las que la vida me ha permitido. Conforta despedirse de las personas, cerrar etapas, puertas, ventanas, lugares, recuerdos. Me ha tocado despedirme incluso que lugares a los que nunca fuimos, cosas que nunca hicimos y sueños que no se realizaron.

Y tú, ¿ya te despediste?

sábado, 17 de marzo de 2018

Dejar ir...

marzo 17, 2018 2 Comments


Cuando la fiesta se acaba 
Mucho antes de la madrugada 
Y tu alma no está preparada para un adiós
Porque a veces querer es saber dejarlo ir 
(Raquel Sofía, 2017)

Dejar ir, es definitivamente uno de los procesos más complicados, duros, naturales y trasformadores que los seres humanos vivimos. ¿Por qué cuesta tanto entonces? La conciencia de nuestra humanidad efímera que se aferra, que se apega, quiere quedarse ¿será eso?

Dejar ir es un proceso al que deberíamos estar acostumbrados, desde el primer día de nuestra existencia dejamos ir la comodidad del vientre materno. Dejamos ir lugares, eventos, amigos, familiares, mascotas, estilos de vida, parejas ¿Qué más? Dejamos ir a los hijos, a los padres, a los abuelos.

Dejar ir como ejercicio de desprendimiento ¿de que necesitas desprenderte? ¿Cuánto retienes, a quienes retienes? ¿Cuánto llega a costar, a pesarte el intento de retener? ¿Cuánto sacrificas con el apego?

Como parte de esta reflexión le pedí a mis amigos en las redes sociales que me dijera el por qué o el para que se deja algo/alguien ir. Aquí les dejo las respuestas. Espero que puedas encontrar tus razones aquí y si no, escribe tu propia afirmación.

Te dejo ir ¿Por qué? ¿Para qué?

Te dejo ir para que encuentres tu felicidad
Te dejo ir para que crezcas
Te dejo ir para que no vivas mis miedos y superes los tuyos
Te dejo ir para que encuentres tu propio camino
Te dejo ir para que persigas tus sueños
Te dejo ir para que me superes
Te dejo ir para que me olvides
Te dejo ir porque me valoro
Te dejo ir porque me quiero
Te dejo ir porque no me haces bien
Te dejo ir porque merecemos algo mejor
Te dejo ir porque estamos evolucionando sin ti
Te dejo ir porque me dueles
Te dejo ir porque aprendí a decir ¡basta!
Te dejo ir porque merezco paz
Te dejo ir porque me cansé
Te dejo ir porque decidí amarme
Te dejo ir porque mi vida (aventura) continúa ahora lejos de ti
Te dejo ir porque no me permites crecer
Te dejo ir porque no quiero morir ahogada contigo
Te dejo ir porque merecemos ser felices
Te dejo ir porque necesito ir a lo próximo
Te dejo ir porque nuestro ciclo terminó
Te dejo ir porque te quiero libre
Te dejo ir porque la lección ya está aprendida
Te dejo ir porque para avanzar
Te dejo ir porque me haces más daño que bien
Te dejo ir porque nos conviene
Te dejo ir porque para recordarte


lunes, 12 de marzo de 2018

Viajo liviano

marzo 12, 2018 0 Comments






Como cuesta sostener
esta realidad tan cruel
¿dónde se escondió la fe?

Las sonrisas escasean

y la gente que me rodea
no se ve feliz, oh no.

Ya no quiere más vestir este disfraz

voy a desnudarme ya
despojarme de todo.

Y si la tristeza se apodera de mí ser

voy a contar hasta 10 y a seguir creyendo que
everything it’s gonna be ok
I know it will be.

(Letra de Viajando Liviano-Everything)



Sonaba esta canción, la acababa de descubrir en la red. Seguramente no gana aun un Grammy, pero me toco la herida, profunda, aun fresca. Han pasado seis meses de la tragedia natural más reciente que ha vivo mi país en el “Siglo 21”.

¿Cómo superan las personas la perdida de sus familiares, sus empleos, sus casas, sus centros de trabajo, su historia, los centro culturales, la actividad económica, las actividades recreativas?
En psicología, se habla de la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc., resiliencia le llaman.

Muchos, yo habíamos visto la tragedia de las personas, habíamos vivido sus historias desde afuera, desde lejos. Yo habíamos tenido empatía, sentido el dolor de otros. Lo que nunca imagine fue estar en una situación así.

Luego del paso del huracán María, la primera oportunidad de comunicación conmigo que tuvieron familiares y amigos fue para primero preguntar si estábamos bien y segundo para ver cómo nos podían ayudar. A mi mente aturdida y a mi corazón roto le tomo días poder contestar ambas preguntas. Mis pérdidas materiales eran ridículamente pocas, pero la perdida emocional era inmensa y el dolor era profundo. Pero sin dudas, lo que he yo viví no es ni una ínfima parte de los que muchos han vivido, y aún viven. Cientos siguen al día de hoy sin las cosas más esenciales (un techo, alimentos, un empleo).

Yo descubrí por estos días que viajo liviano, que todas mis posesiones materiales pueden caber en apenas dos maletas.  ¿Eres un adulto, como es posible que todas tus posesiones quepan en dos maletas? , eso me preguntaba él, incrédulo. Yo, lo corregí; lo esencial me cabe en una sola maleta, pero hay algunos antojos mundanos que puedo acomodar en la segunda.

¿Cuánto de esas cosas necesito para vivir? Tus posesiones materiales, ¿Qué te causan? Si lo perdieras todo ¿Cómo te sentirías? Todo lo que has acumulado, ¿cabe en una maleta?, o ¿acaso en dos? Si tuvieras que desprenderte de ellas a cambio de tu vida, o la de tus hijos o la de un familiar, ¿lo harías?
¿Cuánto de esas cosas materiales sufres? ¿Cuánto esfuerzo y trabajo, cuántos empleos para mantener los estilos de vida que nos venden como equivalentes a la felicidad?
Viajo liviano, es mi elección. La felicidad no vive en las “cosas”, la felicidad son las vivencias, buenas y no tan buenas, el aquí y el ahora.

¿Tu como viajas? ¿Te pesa mucho? Piénsalo…

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar ...