sábado, 2 de diciembre de 2017

María me dejo el alma rota

diciembre 02, 2017 0 Comments
Foto proviene de la cuenta en twitter de @AlanaLlama

Han pasado 73 días desde que María nos tocó el alma, algunos aun la llevamos rota. Me cuesta escribir más de tres palabras sin que salten las lágrimas en mis ojos. Aun me tiemblan los labios de pensar en lo que estos días de eternidad han sido y siguen siendo para muchos. La gente, tan egoísta mente, me pregunta por qué me siento así si mi familia y yo no tuvimos pérdidas materiales. 

Es más que eso....

Desde miedo, angustia y ansiedad; hasta temor a salir de casa, trastornos del sueño, trastornos de la alimentación, sentimiento de pérdida. Todo eso, junto, dentro de mí, dentro de cada uno que ha vivido el desastre. Lo más duro que hemos vivido en mi generación y otras más.

A la emergencia le siguió la empatía y solidaridad como nunca la había experimentado, sabía de la nobleza de mi gente, y que lo peor generalmente trae lo mejor. Pero el dolor sigue ahí, por cuanto tiempo, eso solo lo sabe el destino.


Yo ya no sé qué decir,
Ya no sé qué sentir
Yo te quiero pedir una solución para este dolor
Letra de Karla Morrison

miércoles, 23 de agosto de 2017

Letras para mí querida amiga: Amor propio, dignidad y superación

agosto 23, 2017 0 Comments
Foto proviene del portal http://www.minglano.es

La amistad, sin duda alguna, es uno de esos sentimientos, relaciones, o como quiere definírsele; cuya importancia en nuestra vida nos ha marcado a todos. Hacen unos días, me tocó escribir unas líneas para una amiga-hermana, quien durante su proceso de terapias psicológicas post separación, me pidió (a solicitud de su terapeuta) que escribiera para ella, sobre lo que yo, desde afuera, veía en ella.

Mientras escribía esas líneas, recordé, que yo había hecho esto muchas veces en mi vida, directa o indirectamente, para mis hermanas, algunos familiares cercanos y hasta para otras amigas.

Así, que inspirada en esas líneas que escribí para Paola; decidí escribir una carta donde resumir todos esos consejos que eran para ellos y ellas, pero pueden ser para cualquiera que haya vivido, sufrido, llorado, reído y amado. ¿Tú que le dirías a esa amiga o amigo? Déjanos tus comentarios.

Querida amiga:

En este plano, en este universo, donde nos ha tocado coincidir, agradezco que nos haya permitido conectar. Te dejo palabras que ya has escuchado; algunas las ha acogido tu corazón, otras han volado. Recuerda que nada que te quite libertad, dignidad y paz merece la pena.

Amiga mía, ¡eres libre! No permitas nunca que tu religión, la sociedad, los prejuicios, el miedo al qué dirán o cualquier otra cosa te esclavicen.
No tengas miedo de tu cuerpo, de mostrarlo tal cual es. Eres bella, eres hermosa, eres diosa, perfecta para Dios, el universo y la madre tierra. No te castigues y lastimes buscando un ideal de perfección que no existe.
¡No contengas tus emociones! Llorar, reír, enojarte, sonrojarte y avergonzarte es natural; permítete demostrar tu mortalidad en este cuerpo humano que nos han entregado.
Si te hace feliz, ¡hazlo! ¡que se joda!
Ama sin temor a que termine, que no funcione, que pueda cambiar, ama, ama, ama.
Amar y proteger a tus hijos es tu responsabilidad, pero amarte y protegerte a ti misma es el comienzo.
Si él te dejo por otra, fluye, continúa, camina, respira y sigue viviendo. Nadie en este plano es indispensable. ¡No te aferres!
Aprende a escuchar tu voz interior, tu intuición; Dios, el universo o como le llames te hablan a través de ella.
El amor amiga no se ruega, no se amarra, no se controla; no lo puedes hacer y no permitas que intente hacerlo contigo.
Los atentados contra tu dignidad no deben estar permitidos, ni siquiera para ti misma.
Tus hijos crecerán y tomaran su rumbo, ¿Qué harás entonces? No dejes de vivir tu vida, de cultivar tu mente, de cuidar tu salud.
No le inculques miedos a tus hijos, no los sobre protejas al extremo de hacerlos inútiles. No pretendas que ellos superen tus errores, que vivan lo que tú no pudiste, ellos no son una extensión de tus frustraciones. El amor no tiene que ser castrante.
No entres en relaciones donde debes sacrificar solo tú y únicamente tú.
Ser la tercera en la ecuación es tu opción, pero no olvides que todo lo que alguien es capaz de hacer a otro es capaz de hacértelo a ti también.
Toma malas decisiones, rectifica si lo entiendes necesario y si no asume las consecuencias, esa es la vida misma.
Puedes cambiar de opinión siempre, no lo dudes, no te cuestiones; crecemos, desaprendemos y aprendemos todo el tiempo.
No todo lo que te enseñaron es cierto, abre tu mente, haz tu propio juicio, analiza, no repitas por repetir.
No calles, ni lo bueno, ni lo malo; no te tragues las palabras de dolor, amor, desapego, rabia, tristeza. Todo lo que no dices te enferma.
No te impongas cargas y responsabilidades que no son tuyas. Puedes ayudar y apoyar pero no tienes que asumir roles y responsabilidades de otros por miedo, imposición, temor o pena.
No dejes atrás tus sueños y metas por nada ni nadie. Puedes cambiar el plan, la estrategia y hasta la fecha pero no tu meta, no tu sueño. Si lo hace vivirás insatisfecha e incompleta contigo misma para siempre.
No permitas la violencia ni el maltrato hacia ti ni hacia tus semejantes.
No le temas a la vida, a la vejez, al cambio, a la muerte, todo eso es parte de tu naturaleza.


Amiga, por último, ¡confía en ti misma! Eres sabia y tu alma conoce el camino, disfruta el viaje con sus caminos de rosas, de espinas, de piedras. Con sus mares tranquilos y bravíos. Con sus ríos pacíficos y enfurecidos.





martes, 20 de junio de 2017

El miedo que paraliza

junio 20, 2017 0 Comments


¿Cuantas veces ese amigo, familiar o conocido te ha pedido un consejo? ¿Cuántas veces te ha contado una y otra vez eso que lo agobia o lo aflige? Pero, ¿Cuántas veces te ha escuchado? ¿Cuántas veces ha acogido tus consejos? ¿Qué acciones ha tomado para cambiar su situación?

La mayoría de las personas tenemos la tendencia a quejarnos una y otra vez y otra vez sobre los mismos temas, situaciones, personas; pero consciente o inconscientemente no tomamos acciones que nos lleven a terminar con eso que tanto nos molesta.

La razón principal por la cual las personas se paralizan y se quedan en la inacción es el miedo (ya habíamos hablado de este señor en nuestro post ¡Hola! Yo soy el Miedo). El miedo paraliza, crea excusas, crea conductas y comportamientos que van en contra de nuestro bienestar y dignidad. Por tanto, no puede haber cambio si hay miedo.

Sin dejar de un lado la compasión y nuestro deseo de ayudar, no podemos perder de perspectiva que no es nuestro trabajo, responsabilidad ni obligación lidiar, aguantar, tolerar o soportar la constante queja e inacción de una persona sobre los asuntos que son únicamente su responsabilidad.

Entonces llega el día donde entiendes que no tienes que cargar a nadie, que cargar a la gente solo hará que se mantengan más tiempo en la inacción y el miedo. Entonces, haces la paz contigo y fluyes.  

 


lunes, 22 de mayo de 2017

Lecciones aprendidas en el tren: Lo esencial es invisible a los ojos

mayo 22, 2017 0 Comments
Lo esencial es invisible a los ojos, pero las almas buenas, las mentes abiertas y los corazones nobles son capaces de ver cualquier cosa. En especial el alma de los niños, esos grandes maestros a los que debemos prestar más atención. 

Hace un par de días, mientras cabeceaba del sueño en un tren en medio de la ciudad de Nueva York, nuevamente el destino me puso de frente a una de esas lecciones que debemos repasar. Una familia mexicana con tres niñas entre las edades de 5 a 9 años. Fue inevitable para mí no fijarme, pues en casa somos también tres hermanas. 

Al final de un día de intensas caminatas para mí, de trabajo para otros pasajeros, todos cansados y aturdidos llegaron ellos. La familiaridad del idioma capturo mi atención, y claro, las niñas. Una familia de inmigrantes como muchas, luchando por una vida mejor. En medio de una ciudad tan dura como hermosa allí estaban ellas, jugando felices. De repente me percate que uno de sus juguetes era de cartón. Casi me cambio de lugar para poder fijarme en más detalle; pero no fue necesario ya que justo frente a mí se librero un espacio y papa sentó a dos de la niñas allí. 

Al parecer, papa le construyo en cartón a cada una de sus niñas un auto del tamaño de una rebabada de pan, ideal para acomodar unas figurillas miniatura de Moana, Poly Pocket, Elsa y otras. Un auto de cartón, con asientos, espaldar y hasta dibujos. Un auto de cartón un una época donde puedes comprar lo que sea por un par de dólares. Las niñas no paraban de reírse y jugar, estaban contentas, felices. La niña que parecía ser la más chica no paraba de decir mientras jugaba “hermanas vamos al auto de paseo, súbanse súbanse”. 

Fue inevitable pensar cuan sacrificado es  para los padres garantizar tantas cosas para sus hijos, salud, alimento, educación, diversión, valores entre otras cosas. Por experiencia propia, sé cuanta ansiedad puede darle a los padres el no contar con los recursos económicos para proveer lo que la sociedad entiende como “esencial” a los niños. Esos padres de seguro no pueden comprar tres veces el mismo juguete, uno para cada niña. De seguro que no se podrá siempre. Pero ellas, estaban felices con sus autos de cartón. El propósito se cumplía. Y pensé en mis padres, y todos sus sacrificios para que mis hermanas y yo tuviéramos lo esencial y un poco más. Y pensé en sus luchas, sus miedos, sus sueños que pasaron a segundo plano. Y entendí muchas cosas, muchas miradas, muchas lágrimas. 

Los niños y niñas no necesitan juguetes caros y ostentosos, juegos complejos o sofisticados para ser felices, lo que necesitan como prioridad es amor, amor que es lo esencial para cualquier ser humano. ¿Cuantas veces nos quejamos de lo que no tenemos? ¿Cuánto estamos dispuestos a hacer por cosas materiales no llenan nuestras almas? ¿Cuán apegados estamos a los bienes materiales que poseemos? ¿Cuánto codiciamos aquellos bienes que no podemos tener?; y al final ¿Qué pasará con todo eso que nos “lleno” de forma superficial? 


—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. —Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse. Antoine de Saint-Exupéry

lunes, 10 de abril de 2017

¡Hola! Yo soy el Miedo

abril 10, 2017 0 Comments

A ella le tomo casi sus 32 de adultez entender una frase de esa canción tan popular. Había vivido su vida “equilibrada” y “perfecta” como era de esperarse. Estudio eso que llaman “carrera con futuro”, se quemó las pestañas, escogió un “buen marido” y compro la casa de los sueños de todos, de todos menos de ella.

Hizo lo que muy bien describe Elizabeth Gilbert en su libro Eat Pray Love (llevado al cine en el año 2010) con la frase “Nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio y que todo quede reducido a ruinas.” 

Pero ese miedo no duró para siempre, un buen día su infelicidad se convirtió en hastío. Las opciones eran seguir un simulacro de vida o vivir. Y ella decidió vivir.

¿Cuántas veces te han llamado loco o loca por vivir feliz? ¿No te has dado cuenta que la gente que más critica es la gente más infeliz y hastiada? ¿Cuánto miedo te han infundido para alejarte de lo que realmente quieres? ¿Tienes miedo? 

¿Acaso sabes que es el miedo? Yo soy el miedo: Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

El miedo es incierto, es intangible, es azar, está en tu mente y solo es el 50% de las posibilidades, es decir que tiene la misma probabilidad de que salga bien que de que salga mal, pero preferimos vivir en el que salga mal sin saber que siempre puede ir mejor.
  


De aquel amor de música ligera, nada nos libra, nada más queda…

abril 10, 2017 0 Comments


Cuando escribes un blog o una columna, mucho de lo que escribes a veces no tiene nada que ver contigo.  En ocasiones comienzas líneas sin rumbo y luego el universo te aporta el contenido final. Yo ya estaba desarrollando este post cuando uno de mis lectores me escribió en privado diciendo “can you write about endings? Algo como cuando algo acaba y es ''malet and go''. Abrazos”.  

Inmediatamente recordé que justo antes de mi proceso de separación y posterior divorcio (si yo también tengo una vida real de altas y bajas) había una imagen corriendo por las redes sociales que llamaba mi atención fuertemente, yo sentía que tenía que ver conmigo pero aún no sabía por qué. 

Hoy la busque y mirando atrás, claro que tenía sentido. La imagen leía “Porque todos los finales también son comienzos, solo que no lo sabemos aún”.

¡Ahora si tiene que ver conmigo!, y contigo y con muchos a los que nadie nos dijo que todo en la vida es temporal. La vida en sí misma es temporal, todo en ella tiene principio y fin. Pero en nuestra naturaleza humana buscando permanencia donde no existe, nos apegamos a la idea de que las cosas, momentos, etapas, personas, relaciones, afectos son para siempre.

Cuando acogemos e internalizamos esa falacia cualquier cambio en nuestra vida nos produce sufrimiento, ¿acaso no venimos a la vida a sufrir? No y no, nosotros elegimos sufrir cuando nos apegamos, cuando no asimilamos la temporalidad de nuestra existencia y de cada elemento de ella. 

Nuestra vida, nuestras parejas, nuestros hijos, las etapas de la vida, el empleo soñado, la material (auto, joyas, comida), todo lo que existe tiene principio y fin. ¿Entonces si lo sabemos, por que sufrimos?

Sufrimos cuando no soltamos, cuando nos aferramos a situaciones, personas, relaciones que no son sanas. Sufrimos cuando en lugar de mirar qué aprendimos, qué aportamos, qué nos llevamos en el recuerdo y el corazón nos enfocamos en lo que no fue, en lo que queríamos, en lo que faltaba. 

Cuando aceptas la temporalidad de la existencia misma, miras el lado positivo de lo que terminó y te preparas para seguir, un universo de posibilidades nuevas se manifiestan para ti. Cerrar ciclos, agradecer lo vivido y emprender un nuevo comienzo, por que como la canción, todo es ligero y con el tiempo no queda más que el recuerdo. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Tal vez lo que “deber ser” no es:te invito a revisar tus prejuicios

marzo 27, 2017 0 Comments


No es novedad para nadie que vivimos en una sociedad intensamente machista, llena de prejuicios de todo tipo, prejuicios que la sociedad con su maquinaria intenta constantemente marcar como estándar en nuestra mente. Nos dictan desde pequeños lo que debe ser y lo que no, lo que podemos o no hacer según nuestros género, condición social, nuestra constitución física, nuestra apariencia física, nuestra supuesta capacidad mental.

Mi cerebro vomita cada vez que escucho cosas como:

“las niñas no se comportan así”
“eso es cosa de hombres”
“en tu situación es difícil de entender”
“porque así son las cosas”
“la rueda ya se inventó no hay que re inventarla”
“porque Dios así lo quiere”
“tu estas viejo para eso”

Y muchas cosas más como estas, las repetimos como papagayos sin cerebro a nuestros hijos, al vecino, a la familia, en las redes y en la calle. Somos una maquina ineficiente de promover prejuicio, odio, desigualdad, discrimen y desesperanza.

¿Acaso es así podemos hablar de un mundo mejor?, pues mire usted que no.  

Mientras queramos decirle a los demás como comer, como vestirse, que religión profesar, con quien tener sexo, a qué edad debe casarse, a qué edad debe estudiar, que profesión es buena o no, que cosas son apropiadas o no según tu género, quien tiene más éxito basado en la cuna donde nació, quien es más “bonito” según su color o físico, quien es más inteligente por no tener X o Y condición, mientras esos disparates sigan por ahí de idiota en idiota, o mejor dicho, de boca en boca, estaremos promoviendo un país (casa, comunidad, sociedad) sin esperanza.

¿Te escuchaste diciendo algo de esto hoy?, te invito a revisar tus prejuicios….



viernes, 10 de febrero de 2017

El momento del “click”

febrero 10, 2017 0 Comments

Dicen los sabios que todas las respuestas están dentro de nosotros mismos, ¿será cierto? Yo digo que sí, que ahí están. A través de los años, las altas, las bajas, las alegrías, las tristezas, las decepciones y los eventos más afortunados; siempre que he tenido que tomar decisiones trascendentales para mi vida las respuestas están ahí, llegan a uno. 

¿Cómo llegan las respuestas? Sencillo, a tu mente, llegan con ese momento clave donde haces “click” con algo y todo tiene sentido, ese instante donde como magia cambia tu visión de la situación. Por ejemplo, hacen unas semanas luego de casi dos años de no querer aceptar que su novio realmente no tenía ni amor, ni intenciones de casarse ni quería nada serio con ella; una amiga a la que adoro, en segundos ante una reacción a una situación inesperada entendió lo que por mucho tiempo familiares y amigos le venían diciendo. “Ahora lo entiendo todo”, “al ver su reacción supe que no me amaba”.

¿Y cuando no llegan o no se entenderlas? A veces, en nuestra tristeza, frustración o indecisión las respuestas llegan pero no estamos alertas, abiertos a captar lo que el universo nos dice. Aun así tomamos decisiones y es luego de tomada que viendo el resultado es cuando entendemos si fue correcta o no. Por ejemplo, luego de haber pasado años de caos emocional en el vaivén de dos relaciones sentimentales paralelas este chico se decidió a cortar con una de esas relaciones. Lo pensó mucho, lo dudo mucho, ya al final ni siquiera estaba seguro si era lo correcto hasta que lo hizo. Recuerdo sus palabras “cuando vi su respuesta ante mi decisión entendí que había hecho lo correcto y no había vuelta atrás”.


A eso le llamo yo, el momento del “click”, el momento donde se rompe el vidrio para que veas con claridad, con más claridad. Y llega cuando es el tiempo, cuando es el momento, cuando estás listo para cerrarse un ciclo, que bien puede ser un trabajo, una relación, un negocio que debe terminar. Y ya no hay dudas, ni lamentos, ni culpas…has llegado… no hay vuelta atrás.   

lunes, 2 de enero de 2017

El “puppet project” y la necesidad de sentir que salvamos a la gente

enero 02, 2017 0 Comments

Es una conducta que la mayoría de nosotros hemos repetido una y otra vez. Esas relaciones (amistosas, amorosas, familiares la que sea) donde sabemos que no podemos seguir pero seguimos. No hay más que buscar, ya no hay afecto (o hay demasiado daño para nosotros), o cariño o amor pero seguimos en ellas porque aún tenemos algo que "lograr" con esa persona, queremos ayudarle, acompañarle, apoyarle.

Hablaba recientemente con un buen amigo que lleva mucho tiempo en una relación amorosa que no va a ningún lado, cuando analizábamos qué lo mantenía ahí me di cuenta que en alguna forma yo había estado en su situación algunas veces: sentía que tenía que lograr algo con esa persona.

Le llamamos el “puppet project” porque nos convertimos en ventrílocuos de una marioneta a la cual terminamos diciéndole (o intentando) como vestir, que estudiar, como hacer una u otra cosa, como curarse emocionalmente, como comportarse, que decir, que no decir, como reaccionar Etc. Etc. Etc.

Y lo mejor es que  utilizamos tantas frases bonitas para excusar a esa otra persona (o a nosotros mismos) de mantenernos en una relación de total dependencia. A ver si reconocen estas frases:

“Pensé yo podía curarle todo ese daño”

“La crianza que le dieron la hizo ser así”

“Ella no ha tenido quien la guie” 

“Tuvieron la oportunidad de tener a un buen hombre en las manos y lo que hicieron fue dañarlo”

“La estoy enseñando a conocer y disfrutar la vida”

“Me da lo que necesito por ahora aunque no la ame”

“Él es así por todo lo que le ha tocado vivir, quiero ayudarle a cambiar eso”

¿Por qué tenemos esa necesidad de sentir que somos responsables por ayudar a sanar, curar, cambiar o aprender a los demás?

¡No gente! No es nuestra responsabilidad reparar las almas dañadas, hacer cambiar a nadie (así no funciona el cambio), curar el dolor emocional o espiritual de alguien (es un trabajo muy personal).
Ni usted, ni yo, ni nadie es el “salvador” de una relación o de una persona. Las relaciones, sea cual sea, es un trabajo continuo de las dos parte envueltas, ni más fácil, ni menos trabajoso. Usted decide que cargas lleva consigo, y a veces o la sueltas y vuelas o te aferras con todas tus fuerzas y te hundes.




Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar ...