viernes, 30 de noviembre de 2018

Querida Navidad: Gracias, aunque no crea en ti

noviembre 30, 2018 0 Comments
Feliz navidad
Feliz navidad
Feliz navidad
Prospero año y felicidad
José Feliciano

Desde siempre, sé que desde siempre no he creído en ella. De hecho nunca creí en todo ese cuento de la virgen, el milagro, el pesebre nada de eso. Pero, crecí en un hogar católico, con familiares católicos y por 13 años fui a colegio católico y entre las mojas y la familia no había opción.

Excepto por ese pequeño detalle, yo amo la Navidad. Las memorias más hermosas de mi niñez, los momentos más hermosos de compartir con gente amada, los eventos familiares que más atesoro, la vibra más chispeante de mi nación, la capacidad temporal de la empatía y solidaridad de la gente, por eso y por muchas otras cosas amo la navidad.

El aprendizaje más grande para mí ha sido, la tolerancia hacia lo que no creo, y la empatía de no juzgar a los que si creen en ella desde el aspecto religioso. Así que sin creer (del creer de creer en la religión cristiana) me parecen hermosas las misas de aguinaldo, los villancicos navideños, la decoración cristiana alusiva al nacimiento, la tradición familiar de cenar juntos, la solidaridad con los más vulnerables, las llamadas de amigos y familiares, las postales que todavía llegan y los rostros de alegría de los que verdaderamente creen en ella.

Querida Navidad:

Gracias por los recuerdos más hermosos y los más dolorosos.
Gracias por la vista de las luces de mi árbol navideño que mi madre nos enseñó a mirar desde el suelo y hacia arriba.
Gracias por las noches de envolver regalos para mis hermanas, por la adrenalina de esconder juguetes sin que ellas supieran.
Gracias por las canciones cristiana cuya letra recordare toda mi vida.
Gracias por el recuerdo del olor a pino.
Gracias por la disciplina de todo el año para que el viejo gordito me trajera regalos.
Gracias por la leyenda de los reyes magos que mi padre pintó para mí en orión.
Gracias por tantas fotos de amigos y familiares disfrutan lo más sencillo.
Gracias por las risas frente a un plato típico y una mesa llena de familiares.
Gracias por la oportunidad de regalar a los que no tienen.
Gracias por la imagen eterna en mi mente de mi padre con luces de colores en mano, de mi abuela con su rosario, de mis primos con sus juegos, de mis hermanas con sus muñecas y de mi madre en la cocina puesta para a tradición preparando un manjar.
         

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar ...