Dejar en el camino tus versiones anteriores puede ser mas duro de lo que jamás imaginaste. Soltar el peso de tus traumas, viejos hábitos, rutinas que no te aportan en tu nueva conciencia, en fin. Dejar tantas cosas; familia, amigos, clientes, lugares y sensaciones puede ser doloroso y a la vez reconfortante.
Caminaba dando saltos y pateando hojas
color naranja que me recordaban todo esto. El otoño en New York siempre ha
invitado a mi niña interior a disfrutar la libertad que hay en el desorden que
te muestra sin mucha dificultad todo lo que vas dejando, como las hojas en sí;
todo lo que va cambiando.

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