Mostrando entradas con la etiqueta olvidar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta olvidar. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de octubre de 2019

Déjame llorar la pena

octubre 24, 2019 3 Comments




Déjame quedarme sola
Deja que la vida de un portazo al pecho
Y deja que se me haga añicos
Todo lo que yo cuide por tanto tiempo


Déjame llorar la pena y sentirme viva
Cuando al fin he muerto
Solo gozaré del tope si viví en el fondo
Aunque sea un momento


Kany García

Pocas situaciones en la vida me han pegado tan duro como para hacerme derrapar por el mundo, perder mi esencia, bloquear mis emociones, destruir mi autoestima, desenfocarme de mis responsabilidades y sentirme incapaz de levantarme y seguir. La muerte de mi padre y el huracán María han sido algunas de ellas. Pero esta vez, esta vez me agarraron totalmente desprevenida, wait…ni tan desprevenida, una vez más amordace a mi intuición. 

Como todo en la vida, lo bueno y lo más cabron te da grandes lecciones. En esta ocasión las lecciones fueron poderosas, para la más importante fue conocer cómo funcionan los procesos de duelo, porque son diferentes para todos y como es complicado ser empático y dar espacio a la misma vez.

Cuando una relación termina (es especial cuando viene acompañado de un trato vil, macabro e injusto) hay muchos eventos y procesos que superar, la familia y los amigos quieren apoyar, pero nuestra situación emocional no es racional, se torna complicado.

¿Entonces que aprendí? Aprendí que la gente necesita llorar y hay que dejarlos llorar su pena. Que hay que darles espacio y no asfixiarlas en el proceso de querer apoyarlas. Que todos tienen su tiempo, que habrá días buenos y días de mierda, que ambos son parte del proceso de sanar y aceptar. Aprendí que no siempre mereces el mal momento que estás viviendo, pero ahí está hay que aceptarlo y seguir.

Recordé que estuve rota otras veces, que toque el fondo del fondo justo después del fondo y salí de él.

Recordé que nadie es más miserable que aquel que hace daño como deporte, pero que ese es su cuento y su karma lo encontrará.

Así que una vez más, negación, aislamiento, ira, depresión y aceptación. No sé si me queden fuerzas (ni palabras) para un post de cada etapa, mientras tanto les diré que ya alguien escribió sobre ello y vale la pena leerle y escucharle…



domingo, 9 de diciembre de 2018

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

diciembre 09, 2018 4 Comments
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero
Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento
Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal
Autor Tommy Torres

La lluvia, la noche y la época navideña tienen una capacidad indescriptible de provocar nostalgia y evocar en nosotros momentos y recuerdos que reviven emociones muy fuertes. Es algo totalmente natural, todos los seres humanos lo experimentamos. Por eso cuando alguien dice “ya no me acuerdo”, “ya lo olvide”, “ya no pienso en él/ella” sonrío, suspiro y guardo silencio, cada quien tiene su proceso y hay que respetarlo.

Mi mente, locomotora que nunca se detiene, constantemente me trae recuerdos de todo tipo; hermosos, tristes, alegres, dolorosos y especiales. Como parte de mi crecimiento espiritual he aprendido a revisar, elegir o descartar esos recuerdos. Y con ellos, a bendecir y enviar buena energía a los protagonistas de ellos, independientemente lo merezcan o no.

También he tenido que aprender “a la mala” que hay personas del pasado que pueden estar en mis recuerdos, pero eso no significa que deban estar ni en mi presente ni en mi futuro. Por la razón que sea, por dignidad, por amor propio, por seguridad, por crecimiento personal o espiritual o porque simplemente ya habían cumplido su propósito en mi vida o yo en la de ellos.

¿Qué recuerdo llego ahora a tu mente?.....cierra los ojos, sonríe, llora, envíale buena energía y pasa la página.   



viernes, 27 de julio de 2012

Perdonar para ser libre...

julio 27, 2012 0 Comments




Justo leyendo este mensaje “If you cannot learn to forgive, you shall stay imprisoned with the unforgiven, let go of what was & live in the present”, sonaba en mi iPod una clásica de los 90… “claro que se perder, no será la primera vez, hoy te vas tu, mañana me iré yo”, recordé así una de esas fallidas historias de amor. Gran parte de mi camino espiritual en este plano (vida, mundo, existencia como quieran llamarle) se ha tratado del perdón. El perdón, sí; ese que tanto se pregona y no se practica.


El perdón es un proceso que no puede existir sin el odio o el rencor. Es decir, el rencor y el odio solo son caminos que nos ayudan a crecer, aunque parezca cliché; es cierto. Todas las religiones que conozco así lo afirman. Y mientras más profundas son las heridas, más nos aferramos al dolor, al odio y más nos estancamos, más lento se recorre el camino a la liberación. La liberación de perdonar es un proceso que todos nos merecemos.

A mí, como a cualquiera me ha tocado vivir mi proceso de liberación. Una de esas historias de “amor” que se convirtieron en desamor, dejó en algún momento una herida brutal en mi espíritu. De ahí a odiar fue rapidísimo, pero al menos yo, nunca pude con el peso del odio. La necesidad de soltar esa carga fue lo que me llevo a buscar la liberación. Tomó tiempo, tomó años, pero al mirar atrás hoy me siento en paz.  

¿Qué aprendí? Que odiando y guardando rencores solo obtienes dolor para ti. Que incluso aquellos que te han herido y se merecen tu odio tienen derecho a pedir perdón y que aun cuando no lo pidan o no se lo merezcan, aun así, liberarte de esa carga será una gran diferencia en tu vida. El perdón es un regalo que le hacemos a nuestra alma.  

Solo tú decides cuando te liberas….


"Demente por creer en el perdón a toda cuesta aun cuando la herida fue violenta y dejar que sea Dios el que te va a pagar" (Tercer Cielo)


Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...