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lunes, 21 de septiembre de 2020

Café en Paris cariño, contigo o sin ti.

septiembre 21, 2020 2 Comments

Nunca pensé que lloviera tanto en Paris. Pero en pleno invierno el mes de marzo nos daba con toda el agua que podía. Lo bueno de que llueva todo el tiempo mientras caminas es que puedes llorar y nadie nota tus lágrimas. 

Repasaba la ruta; hablamos de ella tantas veces. “Nos hospedaremos aquí”, “cenaremos allá”, “haremos el amor mirando a la Torre Eiffel” y “Tomaremos café en Montmartre”. La ruta ya no era nuestra, ahora; era solo mía.   

Entonces reorganice mi ruta, camine por las calles vacías y hermosas. Deje que mis pies invitaran la aventura parada por parada. Me detuve a tomar fotos de lo cotidiano, de lo frágil, de lo ostentoso. 

Y encontré aquel café parisino; pedí una mesa, una crepa y un café. En Paris llovía y todo me parecía tan hermoso, incluso ese café sin ti. 


miércoles, 25 de marzo de 2020

Viajar lo cura casi todo

marzo 25, 2020 0 Comments


Inés- tabilidad son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy

Perotá Chingó


Viajar lo cura casi todo

Cuando estas roto no hay nada mejor que alzar vuelo. Agarrar la maleta, llenarla con un par de trapos y partir. Viajar me ha servido de celebración, meditación, escape y sanación.

Cuando viajas toda la incertidumbre, lo nuevo, lo inesperado, lo desconocido se apodera de tu espíritu y te hace dejar de enfocarte en lo que te hace daño. En cada paso vas encontrando señales y respuestas de lo que fue, de lo que no, de los porqués. Comienzas a ver todo desde el macro y no desde el micro de tu dolor y protagonismo.

Entonces me deje perder por las calles de Medellín, camine sin cesar, sin rumbo y me deje aturdir por los autos, los bocinazos de las motos y las voces con acento paisa. Y como un acto de magia, mi mente comenzó a disparar recuerdos, se vaciaba con la adrenalina y el cansancio. Allí vi, entendí que todo lo tenía en mi cara y lo ignore. Deje de culparme.

Cada sencillo momento de ahí en adelante fue una confirmación de que todo acontecimiento en nuestras vidas tiene su razón de ser, incluso aquellos que nos despedazan el alma. Suena como aceptación, pero no es tan fácil ni tan rápido. Viajar y el tiempo lo cura todo.   

jueves, 24 de octubre de 2019

Déjame llorar la pena

octubre 24, 2019 3 Comments




Déjame quedarme sola
Deja que la vida de un portazo al pecho
Y deja que se me haga añicos
Todo lo que yo cuide por tanto tiempo


Déjame llorar la pena y sentirme viva
Cuando al fin he muerto
Solo gozaré del tope si viví en el fondo
Aunque sea un momento


Kany García

Pocas situaciones en la vida me han pegado tan duro como para hacerme derrapar por el mundo, perder mi esencia, bloquear mis emociones, destruir mi autoestima, desenfocarme de mis responsabilidades y sentirme incapaz de levantarme y seguir. La muerte de mi padre y el huracán María han sido algunas de ellas. Pero esta vez, esta vez me agarraron totalmente desprevenida, wait…ni tan desprevenida, una vez más amordace a mi intuición. 

Como todo en la vida, lo bueno y lo más cabron te da grandes lecciones. En esta ocasión las lecciones fueron poderosas, para la más importante fue conocer cómo funcionan los procesos de duelo, porque son diferentes para todos y como es complicado ser empático y dar espacio a la misma vez.

Cuando una relación termina (es especial cuando viene acompañado de un trato vil, macabro e injusto) hay muchos eventos y procesos que superar, la familia y los amigos quieren apoyar, pero nuestra situación emocional no es racional, se torna complicado.

¿Entonces que aprendí? Aprendí que la gente necesita llorar y hay que dejarlos llorar su pena. Que hay que darles espacio y no asfixiarlas en el proceso de querer apoyarlas. Que todos tienen su tiempo, que habrá días buenos y días de mierda, que ambos son parte del proceso de sanar y aceptar. Aprendí que no siempre mereces el mal momento que estás viviendo, pero ahí está hay que aceptarlo y seguir.

Recordé que estuve rota otras veces, que toque el fondo del fondo justo después del fondo y salí de él.

Recordé que nadie es más miserable que aquel que hace daño como deporte, pero que ese es su cuento y su karma lo encontrará.

Así que una vez más, negación, aislamiento, ira, depresión y aceptación. No sé si me queden fuerzas (ni palabras) para un post de cada etapa, mientras tanto les diré que ya alguien escribió sobre ello y vale la pena leerle y escucharle…



viernes, 27 de julio de 2012

Perdonar para ser libre...

julio 27, 2012 0 Comments




Justo leyendo este mensaje “If you cannot learn to forgive, you shall stay imprisoned with the unforgiven, let go of what was & live in the present”, sonaba en mi iPod una clásica de los 90… “claro que se perder, no será la primera vez, hoy te vas tu, mañana me iré yo”, recordé así una de esas fallidas historias de amor. Gran parte de mi camino espiritual en este plano (vida, mundo, existencia como quieran llamarle) se ha tratado del perdón. El perdón, sí; ese que tanto se pregona y no se practica.


El perdón es un proceso que no puede existir sin el odio o el rencor. Es decir, el rencor y el odio solo son caminos que nos ayudan a crecer, aunque parezca cliché; es cierto. Todas las religiones que conozco así lo afirman. Y mientras más profundas son las heridas, más nos aferramos al dolor, al odio y más nos estancamos, más lento se recorre el camino a la liberación. La liberación de perdonar es un proceso que todos nos merecemos.

A mí, como a cualquiera me ha tocado vivir mi proceso de liberación. Una de esas historias de “amor” que se convirtieron en desamor, dejó en algún momento una herida brutal en mi espíritu. De ahí a odiar fue rapidísimo, pero al menos yo, nunca pude con el peso del odio. La necesidad de soltar esa carga fue lo que me llevo a buscar la liberación. Tomó tiempo, tomó años, pero al mirar atrás hoy me siento en paz.  

¿Qué aprendí? Que odiando y guardando rencores solo obtienes dolor para ti. Que incluso aquellos que te han herido y se merecen tu odio tienen derecho a pedir perdón y que aun cuando no lo pidan o no se lo merezcan, aun así, liberarte de esa carga será una gran diferencia en tu vida. El perdón es un regalo que le hacemos a nuestra alma.  

Solo tú decides cuando te liberas….


"Demente por creer en el perdón a toda cuesta aun cuando la herida fue violenta y dejar que sea Dios el que te va a pagar" (Tercer Cielo)


Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...