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jueves, 13 de agosto de 2026

El primer viaje de mi vida

agosto 13, 2026 0 Comments



Tenía 14 años. Estaba por cumplir 15 añitos y yo no quería una fiesta (tampoco era algo que económicamente mi familia se pudiera permitir). Mi mamá, como siempre, lo hizo posible. Así que me dejaron ir a visitar a mis familiares (custodiada siempre por varias tías) entre New York y Connecticut. 


Salir de “la isla” reventó la mitad de mi burbuja. Guardo gratos recuerdos y sé que desde entonces amo New York (con todas sus luces y sombras) y por eso he regresado (y regresaré) muchas veces. Viajar sacudió todo en mí fue la chispa que inició mi amor por conocer personas, lugares y culturas. 


Un viaje por sencillo e insignificante que parezca siempre cambia la vida. 


Antigua versión

agosto 13, 2026 0 Comments


Dejar en el camino tus versiones anteriores puede ser mas duro de lo que jamás imaginaste. Soltar el peso de tus traumas, viejos hábitos, rutinas que no te aportan en tu nueva conciencia, en fin. Dejar tantas cosas; familia, amigos, clientes, lugares y sensaciones puede ser doloroso y a la vez reconfortante.

Caminaba dando saltos y pateando hojas color naranja que me recordaban todo esto. El otoño en New York siempre ha invitado a mi niña interior a disfrutar la libertad que hay en el desorden que te muestra sin mucha dificultad todo lo que vas dejando, como las hojas en sí; todo lo que va cambiando.

jueves, 12 de febrero de 2026

De regreso en Madrid

febrero 12, 2026 0 Comments

 


27 de mayo de 2024

 

Volver a Madrid siempre se siente como volver a mí. Pasaron cuatro años, pero reconocí su aroma de ciudad cosmopolita y como se siente el solecito mañanero en meses de frío.; una caricia en mi rostro que agradecí con lágrimas.


El caos, el encierro y las muertes de tantos, ha endurecido al madrileño; sentí que en general, tienen menos miedo. Nuevos acentos acapararon mi atención. Venezolanos, peruanos, mexicanos y otros, llegaron a la “madre patria” buscando mejor vida. No sé si la han encontrado, pero me sonríen a pesar de lo duro que es emigrar.


Sin importar el cansancio, las horas sin dormir y el “jet lag”, me he tirado a la calle sin pensarlo. Se me hacen naturales algunas esquinas, un vermut y unas croquetas. En Gran Vía no cabe un alma, pero me siento segura en una sensación de hogar que no conocía y pocos entienden.

 

Despedirme fue duro, sigo llorando mientras escribo estas líneas. No entiendo, pero siento y eso es suficiente.

 

 

 

domingo, 18 de junio de 2023

Sanación de la musa

junio 18, 2023 0 Comments


Poco mas de un año sin escribir.... y no es que no haya tenido historias para contar. He hecho suficientes viajes y he conectado con nuevas almas, hay mil historias; pero mi musa se encontraba dormida.

Un proceso de sanación no tiene fecha de comienzo o fin, es orgánico, va a su paso, a su ritmo. El mío parece estar avanzando mas por estos días. 

Mientras, sigo recogiendo las vivencias de las almas que me han tocado de cerca en el último año y pronto volveré a contarles sobre ellas. 

Elsie Yadira




lunes, 10 de mayo de 2021

El cuaderno de viaje

mayo 10, 2021 0 Comments

 




“Llévatelo para tu viaje y escribe un libro”, fue lo último que escucho antes que la llamada terminara. Palabras sabias la de su amiga, escritora consagrada y quien era capaz de hacer una historia de cualquier detalle. Así fue como comenzó la aventura del último cuaderno que le regalara sabe Dios quien, en la fiesta de su cumpleaños número cuarenta. 


“Cuando cumples cuarenta lo menos que te interesan son los regalos, o al menos a mí no me interesan”, comentaba entre risas con sus hermanas. Para ella lo verdaderamente importante era mantener recuerdos inolvidables de sus amigos, familiares y personas amadas. 


Pero este regalo era especial, “quien lo trajo te conoce muy bien”, era el único pensamiento que insistía en su cabeza.  Llego justo a tiempo y con unas palabras muy sabias. Era un cuaderno de piel rosada, encintados crema y con una inscripción bordada en color oro que leía “Solamente haz lo que el corazón te diga": princesa Diana de Gales. El cuaderno venia acompañado de un lapicero con la frase en inglés “Happy”. Así que después de intentar sin éxito localizar quien le regaló semejante belleza, dejo de resistirse y empezó escribir.


Lo pensó tantas veces, pero su autoestima nunca fue lo suficientemente robusta para encontrar algo de importancia o de interés que decir sobre su vida. Parece mentira que llegara a esta edad sin tener la fortaleza y determinación para algunas cosas. Solo para algunas, por qué tomar aquel avión y llegar al puerto de Santa Mónica no me tomo ni un segundo decidirlo. 


Y allí estaba, en aquel restaurante enclavado frente al puerto, con las columnas cubiertas de enredaderas y trinitarias, con una vista al mar imponente y con brisa fresca. Pasaba veloz el mes de julio, veraniego y caliente. Por un momento olvido que estaba del otro lado del mundo y entre el calor y el salitre sintió que estaba en casa. En la isla caribeña con vista al Atlántico. 


Entonces, extasiada contemplaba los transeúntes y la vida de aquel puerto. Festivo, colorido, lleno de muchos idiomas donde muchas culturas se entremezclaban. "Una copa de vino señora", un mesero rompió su burbuja de salitre. Venía vestido muy finamente, ya que el lugar lo ameritaba, pero traía consigo toda la espontaneidad de la cultura californiana, con piercings en las cejas y la boca y cabello marrón y morado. 


Se sonrió como buena cómplice, “tinto por favor, que el blanco es para las niñas que lloran y el tinto para las mujeres que tienen garras", dijo con su inglés roto por el acento boricua. Asintió un poco sorprendido y se retiró.


Buscó su cuaderno sin dueño para ojear algunas líneas que había escrito. Unas palabras por aquí, unas letras por allá. Decidió comenzar a escribir palabras que llegaran a su mente al azar, dejando que su espíritu agitado estallara sin limitarse. Dos lágrimas nublaron su visión del mar, las limpio en fracción de segundos, pero no lo suficientemente rápido para que el mesero no las viera. "Si quiere voy por el blanco", le guiñó un ojo devolviéndole un gesto de complicidad, no tenía opción; sonrió. 


Cuando miró su cuaderno, yo había escrito sin darse aún cuenta la palabra libertad: Libertad. Su espíritu era astuto, sabía que llevaba tatuada esa palabra en su piel. Sabía que las almas libres no tienen miedo, sabía cuánto había luchado por aquel momento de soledad e introspección. Lo sabía ahora pero no lo había sabido siempre. Era mucho lo que le había costado despertar del letargo que fue su vida por mucho tiempo. Salir de lo esperado y ser libre, había costado muchas lágrimas. Ahora valoraba y recordaba cada una de ellas.

©Elsie Y. Jiménez-Todos los derechos reservados 2021


jueves, 11 de febrero de 2021

Compañera de viaje

febrero 11, 2021 2 Comments

Photo by Roberto Nickson from Pexels


Algunos dirían que era muy temprano para un café, en una mañana tan fría, sentada frente a la Fraumünster. Para ella no, el calor y el aroma del café le brindaban la paz y la calma necesaria para seguir. La incertidumbre había comenzado a socavar sus fuerzas.


Había notado como se distanciaba la gente, incluso comenzaba a ver transeúntes cubriendo sus rostros. Solo quedaba mirar a los ojos y sonreír desde adentro. Algunos le entendían, sus ojos llenos de temor también se achicaban. Ellos también sonreían. 


De nuevo volteo a mirar la iglesia. Estaba empeñada en grabarse esa imagen en su mente y quedarse a escuchar las campanadas que marcaban las once de la mañana. ¿Cómo era que un día tan perfectamente soleado podía ser a su vez tan frío? Decidió no analizar más esa pregunta. Tomo su bolso y caminó hacia los canales que bordaban el lago, Ella le seguía. Caminó y caminó.


Al parecer no era la única buscando calor. Ya en la Sechseläutenplatz se habían apostado muchas familias con sus sillas y mantas para tomar el sol. Pocas veces seguía a las masas, pero eran días complicados y solo siguió su instinto.


Se alejó todo lo que pudo en busca de distanciamiento físico y menos bullicio. Necesitaba volver a prestarle atención a todas esas preguntas en su cabeza. Ser una extranjera extraña en tierra de otra lengua tenía sus ventajas. Nadie preguntaba si estaba bien, nadie juzgaba que haría allí en medio de esa plaza con lágrimas en los ojos.


Dio media vuelta para mirar a su compañera de viaje, allí seguía. Hay almas capaces de entender tus silencios, respetarlos y seguirte fielmente. El mas profundo de los suspiros llegó junto con el hambre. “Vamos por la fondue?”, le devolvió la sonrisa, “vamos”.  






jueves, 8 de octubre de 2020

Bandera en mano

octubre 08, 2020 4 Comments

 


Desde que la “pandemia” no me permite viajar libremente, he tenido tiempo de sentarme y repasar mis últimos viajes con detenimiento. Cuando viajas hay muchas cosas que te marcan. Experiencias, culturas, personas, lugares, sabores, aromas, paisajes, idiomas y muchos otros detalles. 

A mi me suelen marcar las personas, pero no cualquier persona. Desde que entiendes que cada ser que se cruza en tu vida tiene algo que ensañarte o algo que aprender o ambas cosas; los ves como maestros, prestas mas atención a los detalles y buscas conectar con la enseñanza y el propósito. Así como Marcela (la que viaja sola), me enseño lo que era verdadera libertad y valentía; David me enseño el verdadero concepto de líder. 

Ya nos habían anticipado que amaríamos a este ser; no se equivocaron. Olvídese de todas las teorías modernas de liderazgo que nos enseñan en la facultad. Este señor no solo fue nuestro guía turístico, fue mucho más. Tengo mil historias que contarles, pero un solo post no daría. Por tanto, iré a lo más importante.

El día comenzaba con un saludo energético, un repaso de itinerario y una planificación del siguiente día con un “Mañana nos vamos a levantar a una hora que yo sé, pero que ustedes todavía no”. Pero, mientras el mundo se derrumbaba, cerraban fronteras, cambiaban destinos de viajes y nuestros familiares estaban aterrados, David fue quien nos mantuvo en equilibrio emocional y espiritual. Con su sonrisa cálida y honesta, que no dejaba de aparecer aun cuando su propio mundo ardía y sus temores y preocupaciones eran exactos y hasta mayores que los nuestros; con esa sonrisa y bandera en mano, nos mantenía enteros. 

Sin dudas los momentos mas duros los vivimos entre Austria y Suiza, pero él vivió los retos personales y profesionales mas intensos en mucho tiempo desde el día uno. David: allá donde la vida te haya puesto, gracias por el compromiso con tu profesión, por el “wake up call” (disculpa si no te dije que desde Francia aprendí a desconectar el teléfono), la buena vibra, la música despierta muertos, los consejos, las recomendaciones, la solidaridad, pero sobre todo por no soltarnos en medio de la incertidumbre, por cuidarnos como a tu familia y por vivir con nosotros las historias que nos harán recordarte siempre.   
    

martes, 8 de septiembre de 2020

El tren equivocado puede llevarte al lugar correcto

septiembre 08, 2020 0 Comments

Doy vuelta en la primera esquina, el frío me entumece las manos con todo y guantes. Caminar se hace complicado, varias libras adicionales de ropa de invierno me maltratan. Por un instante extrañe mi húmedo calor tropical caribeño. 

Vuelvo a girar. Reconozco esta calle a pesar de nunca haber estado aquí. O al menos en esta vida. Es una mañana fría, callada y vacía en Innsbruck. 

Escucho sonar las campanas de la Spitals Kirche; el corazón espantado y de fondo Los Alpes nevados. ¿Sera una visión? 

¡No!, me digo a mi misma; a veces el tren equivocado puede llevarte al lugar correcto.

Entonces, suspire, pedí una mesa y me senté. Alce la vista hacia el nevado y me perdí.   


jueves, 28 de mayo de 2020

Catorce días

mayo 28, 2020 0 Comments

Abrázame, abrázame
Que el sol se va y hay que volver
Abrázame, que tengo miedo
A no volver, a no volver
LODVG


Han sido días muy duros los que no has tocado a todos vivir. De repente nos atrapo la “pandemia”, nos separó de los nuestros; en especial de los más vulnerables; re definió la realidad.

A mí me agarró viajando; por aquello de no perder la costumbre; y me toco abortar un viaje y a toda prisa regresar a mi país. Llegue para sumarme a las estadísticas de los que tendrían que hacer 14 días de purgatorio domiciliario.

Este diario no solo incluye algunas de mis vivencias y pensamientos en esos 14 días, también recoge la de colegas, amigos, familiares y nuevos extraños post viaje.

Día 1 2:33 am-Después de tres aviones, seis horas de “layover” en Barajas, quince horas de vuelo y dos interrogatorios post viaje llegue a casa. Corrí a la ducha, abrí la llave; lloré, lloré, lloré..

Día 2-Atrás quedo Suiza, la ropa de invierno, desempaco y encuentro más recuerdos. Me transporto, vuelvo a llorar. Vuelvo a cerrar la maleta, suspiro me tumbo en la cama. Mañana será un día mejor.

Día 3-Tengo miedo de enfermar y estar sola. Busco en el móvil las fotos de los Alpes del lado de Suiza, respiro y cierro los ojos, regresé. Decido abrir por primera vez el balcón del apartamento, un arcoíris me sonríe.

Día 4-Después de dos días pintando mandalas, prendo la computadora; ha sido mi único intento formal de regresar a la realidad. No funcionó, subo el volumen de la música, me tumbo en el sofá.

Día 5-Repaso mi mapa de viajes,  a donde fui, a donde volveré y que me falta por ver.

Día 6-No he hecho nada más que estar en el sofá, mirar el atardecer y escribir. Escribir me cura, lloro, sigo escribiendo y lloro. Me he tomado mi primera selfie de cuarentena. No me reconozco.

Día 7-Toca trabajar, me he metido a un seminario virtual, leyes nuevas, cambios por todos lados. Los clientes llaman pero no quiero atender. Un hermoso atardecer me acompaña.

Día 8-Mi sobrina de tres años me ha hecho una video llamada, me ha hecho sonreír tanto que y los ataques de pánico se han asustado y se fueron.

Día 9-Vuelvo a los mandalas, pecho apretado, lagrimas a granel, Sanz me acompaña.

Día 10-Repaso mis fotos de Marienplatz, lloro; me hizo falta más tiempo para apreciarle. He cocinado tres veces, casi como todo un adulto funcional.

Día 11-Me tomé un minuto para escribirle algo bonito al Universo, solo Él lo sabe.

Día 12-Mi sobrino de cinco años me ha hecho una video llamada. Ya se puede acabar el día, nada va a superar su sonrisa.

Día 13-Café, incienso, música y lectura. Hoy solo estoy para mí.

Día 14-Instagram me recuerda mi viaja a New York en 2016, extraño a mi familia. El maldito COVID no me dejara visitarle por ahora. Recordar es vivir, solo si vives en el pasado.





miércoles, 25 de marzo de 2020

Viajar lo cura casi todo

marzo 25, 2020 0 Comments


Inés- tabilidad son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy

Perotá Chingó


Viajar lo cura casi todo

Cuando estas roto no hay nada mejor que alzar vuelo. Agarrar la maleta, llenarla con un par de trapos y partir. Viajar me ha servido de celebración, meditación, escape y sanación.

Cuando viajas toda la incertidumbre, lo nuevo, lo inesperado, lo desconocido se apodera de tu espíritu y te hace dejar de enfocarte en lo que te hace daño. En cada paso vas encontrando señales y respuestas de lo que fue, de lo que no, de los porqués. Comienzas a ver todo desde el macro y no desde el micro de tu dolor y protagonismo.

Entonces me deje perder por las calles de Medellín, camine sin cesar, sin rumbo y me deje aturdir por los autos, los bocinazos de las motos y las voces con acento paisa. Y como un acto de magia, mi mente comenzó a disparar recuerdos, se vaciaba con la adrenalina y el cansancio. Allí vi, entendí que todo lo tenía en mi cara y lo ignore. Deje de culparme.

Cada sencillo momento de ahí en adelante fue una confirmación de que todo acontecimiento en nuestras vidas tiene su razón de ser, incluso aquellos que nos despedazan el alma. Suena como aceptación, pero no es tan fácil ni tan rápido. Viajar y el tiempo lo cura todo.   

sábado, 17 de marzo de 2018

Dejar ir...

marzo 17, 2018 2 Comments


Cuando la fiesta se acaba 
Mucho antes de la madrugada 
Y tu alma no está preparada para un adiós
Porque a veces querer es saber dejarlo ir 
(Raquel Sofía, 2017)

Dejar ir, es definitivamente uno de los procesos más complicados, duros, naturales y trasformadores que los seres humanos vivimos. ¿Por qué cuesta tanto entonces? La conciencia de nuestra humanidad efímera que se aferra, que se apega, quiere quedarse ¿será eso?

Dejar ir es un proceso al que deberíamos estar acostumbrados, desde el primer día de nuestra existencia dejamos ir la comodidad del vientre materno. Dejamos ir lugares, eventos, amigos, familiares, mascotas, estilos de vida, parejas ¿Qué más? Dejamos ir a los hijos, a los padres, a los abuelos.

Dejar ir como ejercicio de desprendimiento ¿de que necesitas desprenderte? ¿Cuánto retienes, a quienes retienes? ¿Cuánto llega a costar, a pesarte el intento de retener? ¿Cuánto sacrificas con el apego?

Como parte de esta reflexión le pedí a mis amigos en las redes sociales que me dijera el por qué o el para que se deja algo/alguien ir. Aquí les dejo las respuestas. Espero que puedas encontrar tus razones aquí y si no, escribe tu propia afirmación.

Te dejo ir ¿Por qué? ¿Para qué?

Te dejo ir para que encuentres tu felicidad
Te dejo ir para que crezcas
Te dejo ir para que no vivas mis miedos y superes los tuyos
Te dejo ir para que encuentres tu propio camino
Te dejo ir para que persigas tus sueños
Te dejo ir para que me superes
Te dejo ir para que me olvides
Te dejo ir porque me valoro
Te dejo ir porque me quiero
Te dejo ir porque no me haces bien
Te dejo ir porque merecemos algo mejor
Te dejo ir porque estamos evolucionando sin ti
Te dejo ir porque me dueles
Te dejo ir porque aprendí a decir ¡basta!
Te dejo ir porque merezco paz
Te dejo ir porque me cansé
Te dejo ir porque decidí amarme
Te dejo ir porque mi vida (aventura) continúa ahora lejos de ti
Te dejo ir porque no me permites crecer
Te dejo ir porque no quiero morir ahogada contigo
Te dejo ir porque merecemos ser felices
Te dejo ir porque necesito ir a lo próximo
Te dejo ir porque nuestro ciclo terminó
Te dejo ir porque te quiero libre
Te dejo ir porque la lección ya está aprendida
Te dejo ir porque para avanzar
Te dejo ir porque me haces más daño que bien
Te dejo ir porque nos conviene
Te dejo ir porque para recordarte


lunes, 22 de mayo de 2017

Lecciones aprendidas en el tren: Lo esencial es invisible a los ojos

mayo 22, 2017 0 Comments
Lo esencial es invisible a los ojos, pero las almas buenas, las mentes abiertas y los corazones nobles son capaces de ver cualquier cosa. En especial el alma de los niños, esos grandes maestros a los que debemos prestar más atención. 

Hace un par de días, mientras cabeceaba del sueño en un tren en medio de la ciudad de Nueva York, nuevamente el destino me puso de frente a una de esas lecciones que debemos repasar. Una familia mexicana con tres niñas entre las edades de 5 a 9 años. Fue inevitable para mí no fijarme, pues en casa somos también tres hermanas. 

Al final de un día de intensas caminatas para mí, de trabajo para otros pasajeros, todos cansados y aturdidos llegaron ellos. La familiaridad del idioma capturo mi atención, y claro, las niñas. Una familia de inmigrantes como muchas, luchando por una vida mejor. En medio de una ciudad tan dura como hermosa allí estaban ellas, jugando felices. De repente me percate que uno de sus juguetes era de cartón. Casi me cambio de lugar para poder fijarme en más detalle; pero no fue necesario ya que justo frente a mí se librero un espacio y papa sentó a dos de la niñas allí. 

Al parecer, papa le construyo en cartón a cada una de sus niñas un auto del tamaño de una rebabada de pan, ideal para acomodar unas figurillas miniatura de Moana, Poly Pocket, Elsa y otras. Un auto de cartón, con asientos, espaldar y hasta dibujos. Un auto de cartón un una época donde puedes comprar lo que sea por un par de dólares. Las niñas no paraban de reírse y jugar, estaban contentas, felices. La niña que parecía ser la más chica no paraba de decir mientras jugaba “hermanas vamos al auto de paseo, súbanse súbanse”. 

Fue inevitable pensar cuan sacrificado es  para los padres garantizar tantas cosas para sus hijos, salud, alimento, educación, diversión, valores entre otras cosas. Por experiencia propia, sé cuanta ansiedad puede darle a los padres el no contar con los recursos económicos para proveer lo que la sociedad entiende como “esencial” a los niños. Esos padres de seguro no pueden comprar tres veces el mismo juguete, uno para cada niña. De seguro que no se podrá siempre. Pero ellas, estaban felices con sus autos de cartón. El propósito se cumplía. Y pensé en mis padres, y todos sus sacrificios para que mis hermanas y yo tuviéramos lo esencial y un poco más. Y pensé en sus luchas, sus miedos, sus sueños que pasaron a segundo plano. Y entendí muchas cosas, muchas miradas, muchas lágrimas. 

Los niños y niñas no necesitan juguetes caros y ostentosos, juegos complejos o sofisticados para ser felices, lo que necesitan como prioridad es amor, amor que es lo esencial para cualquier ser humano. ¿Cuantas veces nos quejamos de lo que no tenemos? ¿Cuánto estamos dispuestos a hacer por cosas materiales no llenan nuestras almas? ¿Cuán apegados estamos a los bienes materiales que poseemos? ¿Cuánto codiciamos aquellos bienes que no podemos tener?; y al final ¿Qué pasará con todo eso que nos “lleno” de forma superficial? 


—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. —Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse. Antoine de Saint-Exupéry

Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...