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lunes, 19 de octubre de 2020

Un poquito de fe

octubre 19, 2020 0 Comments

Cuando comenzó la pandemia me encontraba fuera del país, a mi regreso todo se encontraba cerrado, incluyendo el edificio donde trabajo. Después de mi periodo de aislamiento post viaje, logre acceso para rescatar mis plantas abandonadas por más de 1 mes. Casi todas murieron; por el calor intenso, la falta de aire y agua. Solo una de ellas parecía seguir luchando, y decidí darle la oportunidad. 


La lleve a casa y la cuide. Luego volvimos ambas a la oficina, pero ella aún se veía mal. Pedí consejo a las expertas; porque yo de plantas solo sé que hay que ponerles agua. Llegué a pensar descartarla en algunos momentos, pero al final le tuve fe. Hoy, casi a 5 meses de ese rescate estoy sentada frente a ella, observo 3 nuevos retoños en la planta. Apenas y caben en su maceta, tendré que trasplantarlas muy pronto, ya no tengo una planta, serán 4. 


¿Cuántas veces has perdido la fe en algo o en alguien? ¿Has despachado o descartado de tu vida algo o alguien por temor a lidiar con lo que piensas puede implicar un proceso de transformación? ¿Te has rendido pensando que no vas a poder? Nos ha pasado a todos en alguna ocasión. 

Entonces, ¿Qué tal si comenzamos a tener menos prisa y más empatía? ¿Qué tal sería si nos creamos menos expectativas y fluimos más? ¿Qué tal si en lugar de rendirnos ante las dificultades le ponemos un poquito mas de fe? 


Necesitamos un poquito de fe para:

-Los niños en procesos de aprendizaje nuevos 

-Para aquellos que intentan vencer su pasado de dolor

-Para aquellos que persiguen sus sueños

-Para aquellos que emprenden un nuevo proyecto

-Para aquellos que están reconstruyendo su autoestima

-Para los luchan para romper con los paradigmas que otros impusieron

-Para esas relaciones que pueden transformarse

-Para nosotros mismos, que aun no llegamos, pero ahí vamos


Mas fe, menos juicio; comenzando por ti. 


jueves, 8 de octubre de 2020

Bandera en mano

octubre 08, 2020 4 Comments

 


Desde que la “pandemia” no me permite viajar libremente, he tenido tiempo de sentarme y repasar mis últimos viajes con detenimiento. Cuando viajas hay muchas cosas que te marcan. Experiencias, culturas, personas, lugares, sabores, aromas, paisajes, idiomas y muchos otros detalles. 

A mi me suelen marcar las personas, pero no cualquier persona. Desde que entiendes que cada ser que se cruza en tu vida tiene algo que ensañarte o algo que aprender o ambas cosas; los ves como maestros, prestas mas atención a los detalles y buscas conectar con la enseñanza y el propósito. Así como Marcela (la que viaja sola), me enseño lo que era verdadera libertad y valentía; David me enseño el verdadero concepto de líder. 

Ya nos habían anticipado que amaríamos a este ser; no se equivocaron. Olvídese de todas las teorías modernas de liderazgo que nos enseñan en la facultad. Este señor no solo fue nuestro guía turístico, fue mucho más. Tengo mil historias que contarles, pero un solo post no daría. Por tanto, iré a lo más importante.

El día comenzaba con un saludo energético, un repaso de itinerario y una planificación del siguiente día con un “Mañana nos vamos a levantar a una hora que yo sé, pero que ustedes todavía no”. Pero, mientras el mundo se derrumbaba, cerraban fronteras, cambiaban destinos de viajes y nuestros familiares estaban aterrados, David fue quien nos mantuvo en equilibrio emocional y espiritual. Con su sonrisa cálida y honesta, que no dejaba de aparecer aun cuando su propio mundo ardía y sus temores y preocupaciones eran exactos y hasta mayores que los nuestros; con esa sonrisa y bandera en mano, nos mantenía enteros. 

Sin dudas los momentos mas duros los vivimos entre Austria y Suiza, pero él vivió los retos personales y profesionales mas intensos en mucho tiempo desde el día uno. David: allá donde la vida te haya puesto, gracias por el compromiso con tu profesión, por el “wake up call” (disculpa si no te dije que desde Francia aprendí a desconectar el teléfono), la buena vibra, la música despierta muertos, los consejos, las recomendaciones, la solidaridad, pero sobre todo por no soltarnos en medio de la incertidumbre, por cuidarnos como a tu familia y por vivir con nosotros las historias que nos harán recordarte siempre.   
    

jueves, 28 de mayo de 2020

Catorce días

mayo 28, 2020 0 Comments

Abrázame, abrázame
Que el sol se va y hay que volver
Abrázame, que tengo miedo
A no volver, a no volver
LODVG


Han sido días muy duros los que no has tocado a todos vivir. De repente nos atrapo la “pandemia”, nos separó de los nuestros; en especial de los más vulnerables; re definió la realidad.

A mí me agarró viajando; por aquello de no perder la costumbre; y me toco abortar un viaje y a toda prisa regresar a mi país. Llegue para sumarme a las estadísticas de los que tendrían que hacer 14 días de purgatorio domiciliario.

Este diario no solo incluye algunas de mis vivencias y pensamientos en esos 14 días, también recoge la de colegas, amigos, familiares y nuevos extraños post viaje.

Día 1 2:33 am-Después de tres aviones, seis horas de “layover” en Barajas, quince horas de vuelo y dos interrogatorios post viaje llegue a casa. Corrí a la ducha, abrí la llave; lloré, lloré, lloré..

Día 2-Atrás quedo Suiza, la ropa de invierno, desempaco y encuentro más recuerdos. Me transporto, vuelvo a llorar. Vuelvo a cerrar la maleta, suspiro me tumbo en la cama. Mañana será un día mejor.

Día 3-Tengo miedo de enfermar y estar sola. Busco en el móvil las fotos de los Alpes del lado de Suiza, respiro y cierro los ojos, regresé. Decido abrir por primera vez el balcón del apartamento, un arcoíris me sonríe.

Día 4-Después de dos días pintando mandalas, prendo la computadora; ha sido mi único intento formal de regresar a la realidad. No funcionó, subo el volumen de la música, me tumbo en el sofá.

Día 5-Repaso mi mapa de viajes,  a donde fui, a donde volveré y que me falta por ver.

Día 6-No he hecho nada más que estar en el sofá, mirar el atardecer y escribir. Escribir me cura, lloro, sigo escribiendo y lloro. Me he tomado mi primera selfie de cuarentena. No me reconozco.

Día 7-Toca trabajar, me he metido a un seminario virtual, leyes nuevas, cambios por todos lados. Los clientes llaman pero no quiero atender. Un hermoso atardecer me acompaña.

Día 8-Mi sobrina de tres años me ha hecho una video llamada, me ha hecho sonreír tanto que y los ataques de pánico se han asustado y se fueron.

Día 9-Vuelvo a los mandalas, pecho apretado, lagrimas a granel, Sanz me acompaña.

Día 10-Repaso mis fotos de Marienplatz, lloro; me hizo falta más tiempo para apreciarle. He cocinado tres veces, casi como todo un adulto funcional.

Día 11-Me tomé un minuto para escribirle algo bonito al Universo, solo Él lo sabe.

Día 12-Mi sobrino de cinco años me ha hecho una video llamada. Ya se puede acabar el día, nada va a superar su sonrisa.

Día 13-Café, incienso, música y lectura. Hoy solo estoy para mí.

Día 14-Instagram me recuerda mi viaja a New York en 2016, extraño a mi familia. El maldito COVID no me dejara visitarle por ahora. Recordar es vivir, solo si vives en el pasado.





Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...