Mostrando entradas con la etiqueta cambio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de agosto de 2026

Antigua versión

agosto 13, 2026 0 Comments


Dejar en el camino tus versiones anteriores puede ser mas duro de lo que jamás imaginaste. Soltar el peso de tus traumas, viejos hábitos, rutinas que no te aportan en tu nueva conciencia, en fin. Dejar tantas cosas; familia, amigos, clientes, lugares y sensaciones puede ser doloroso y a la vez reconfortante.

Caminaba dando saltos y pateando hojas color naranja que me recordaban todo esto. El otoño en New York siempre ha invitado a mi niña interior a disfrutar la libertad que hay en el desorden que te muestra sin mucha dificultad todo lo que vas dejando, como las hojas en sí; todo lo que va cambiando.

lunes, 19 de octubre de 2020

Un poquito de fe

octubre 19, 2020 0 Comments

Cuando comenzó la pandemia me encontraba fuera del país, a mi regreso todo se encontraba cerrado, incluyendo el edificio donde trabajo. Después de mi periodo de aislamiento post viaje, logre acceso para rescatar mis plantas abandonadas por más de 1 mes. Casi todas murieron; por el calor intenso, la falta de aire y agua. Solo una de ellas parecía seguir luchando, y decidí darle la oportunidad. 


La lleve a casa y la cuide. Luego volvimos ambas a la oficina, pero ella aún se veía mal. Pedí consejo a las expertas; porque yo de plantas solo sé que hay que ponerles agua. Llegué a pensar descartarla en algunos momentos, pero al final le tuve fe. Hoy, casi a 5 meses de ese rescate estoy sentada frente a ella, observo 3 nuevos retoños en la planta. Apenas y caben en su maceta, tendré que trasplantarlas muy pronto, ya no tengo una planta, serán 4. 


¿Cuántas veces has perdido la fe en algo o en alguien? ¿Has despachado o descartado de tu vida algo o alguien por temor a lidiar con lo que piensas puede implicar un proceso de transformación? ¿Te has rendido pensando que no vas a poder? Nos ha pasado a todos en alguna ocasión. 

Entonces, ¿Qué tal si comenzamos a tener menos prisa y más empatía? ¿Qué tal sería si nos creamos menos expectativas y fluimos más? ¿Qué tal si en lugar de rendirnos ante las dificultades le ponemos un poquito mas de fe? 


Necesitamos un poquito de fe para:

-Los niños en procesos de aprendizaje nuevos 

-Para aquellos que intentan vencer su pasado de dolor

-Para aquellos que persiguen sus sueños

-Para aquellos que emprenden un nuevo proyecto

-Para aquellos que están reconstruyendo su autoestima

-Para los luchan para romper con los paradigmas que otros impusieron

-Para esas relaciones que pueden transformarse

-Para nosotros mismos, que aun no llegamos, pero ahí vamos


Mas fe, menos juicio; comenzando por ti. 


sábado, 17 de marzo de 2018

Dejar ir...

marzo 17, 2018 2 Comments


Cuando la fiesta se acaba 
Mucho antes de la madrugada 
Y tu alma no está preparada para un adiós
Porque a veces querer es saber dejarlo ir 
(Raquel Sofía, 2017)

Dejar ir, es definitivamente uno de los procesos más complicados, duros, naturales y trasformadores que los seres humanos vivimos. ¿Por qué cuesta tanto entonces? La conciencia de nuestra humanidad efímera que se aferra, que se apega, quiere quedarse ¿será eso?

Dejar ir es un proceso al que deberíamos estar acostumbrados, desde el primer día de nuestra existencia dejamos ir la comodidad del vientre materno. Dejamos ir lugares, eventos, amigos, familiares, mascotas, estilos de vida, parejas ¿Qué más? Dejamos ir a los hijos, a los padres, a los abuelos.

Dejar ir como ejercicio de desprendimiento ¿de que necesitas desprenderte? ¿Cuánto retienes, a quienes retienes? ¿Cuánto llega a costar, a pesarte el intento de retener? ¿Cuánto sacrificas con el apego?

Como parte de esta reflexión le pedí a mis amigos en las redes sociales que me dijera el por qué o el para que se deja algo/alguien ir. Aquí les dejo las respuestas. Espero que puedas encontrar tus razones aquí y si no, escribe tu propia afirmación.

Te dejo ir ¿Por qué? ¿Para qué?

Te dejo ir para que encuentres tu felicidad
Te dejo ir para que crezcas
Te dejo ir para que no vivas mis miedos y superes los tuyos
Te dejo ir para que encuentres tu propio camino
Te dejo ir para que persigas tus sueños
Te dejo ir para que me superes
Te dejo ir para que me olvides
Te dejo ir porque me valoro
Te dejo ir porque me quiero
Te dejo ir porque no me haces bien
Te dejo ir porque merecemos algo mejor
Te dejo ir porque estamos evolucionando sin ti
Te dejo ir porque me dueles
Te dejo ir porque aprendí a decir ¡basta!
Te dejo ir porque merezco paz
Te dejo ir porque me cansé
Te dejo ir porque decidí amarme
Te dejo ir porque mi vida (aventura) continúa ahora lejos de ti
Te dejo ir porque no me permites crecer
Te dejo ir porque no quiero morir ahogada contigo
Te dejo ir porque merecemos ser felices
Te dejo ir porque necesito ir a lo próximo
Te dejo ir porque nuestro ciclo terminó
Te dejo ir porque te quiero libre
Te dejo ir porque la lección ya está aprendida
Te dejo ir porque para avanzar
Te dejo ir porque me haces más daño que bien
Te dejo ir porque nos conviene
Te dejo ir porque para recordarte


martes, 20 de junio de 2017

El miedo que paraliza

junio 20, 2017 0 Comments


¿Cuantas veces ese amigo, familiar o conocido te ha pedido un consejo? ¿Cuántas veces te ha contado una y otra vez eso que lo agobia o lo aflige? Pero, ¿Cuántas veces te ha escuchado? ¿Cuántas veces ha acogido tus consejos? ¿Qué acciones ha tomado para cambiar su situación?

La mayoría de las personas tenemos la tendencia a quejarnos una y otra vez y otra vez sobre los mismos temas, situaciones, personas; pero consciente o inconscientemente no tomamos acciones que nos lleven a terminar con eso que tanto nos molesta.

La razón principal por la cual las personas se paralizan y se quedan en la inacción es el miedo (ya habíamos hablado de este señor en nuestro post ¡Hola! Yo soy el Miedo). El miedo paraliza, crea excusas, crea conductas y comportamientos que van en contra de nuestro bienestar y dignidad. Por tanto, no puede haber cambio si hay miedo.

Sin dejar de un lado la compasión y nuestro deseo de ayudar, no podemos perder de perspectiva que no es nuestro trabajo, responsabilidad ni obligación lidiar, aguantar, tolerar o soportar la constante queja e inacción de una persona sobre los asuntos que son únicamente su responsabilidad.

Entonces llega el día donde entiendes que no tienes que cargar a nadie, que cargar a la gente solo hará que se mantengan más tiempo en la inacción y el miedo. Entonces, haces la paz contigo y fluyes.  

 


Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...