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lunes, 27 de mayo de 2024

La despedida

mayo 27, 2024 0 Comments

Foto por Igor Starkov

No estaba listo para una nueva relación, mucho menos para amarla. Consternado con lo que sentía, emprendió la despedida. Agarro su sombrero, billetera y llaves, “he de decirle que no puedo”; se repetía una y otra vez para sus adentros. 

Encendió su auto, pero dudó si emprender la marcha. Se miró en el retrovisor buscando valor, respiró profundo. Conducía con la mente abrumada planificando su argumento, “eres muy bonita, pero”. En negación repetía “no no no Joel, eso no es justo”. Un bocinazo lo ha traído de regreso, semáforo en verde. “No quiero un compromiso con nadie”, otro pensamiento intruso. Lo ha detenido el tráfico, habla para si “no estoy enamorado de ti”. 

Segundo bocinazo, las lágrimas atacan; “eso es mentira, no puedo decirle una mentira”, lo susurró, como si quisiera que el Universo no escuchara. El camino se ha hecho mas largo de lo usual.

Aparco el coche donde siempre, sus manos temblorosas y su mirada al cielo buscaban fuerzas. Caminó hacia la entrada del café. La vio sentada, sola y sonriente, se había pedido un cappuccino. No fue capaz de acercarse, sus miedos pesaban más que todo su pasado. La cita que el mismo había planificado, soñado y solicitado no existió.  

El, aún la piensa. Ella ya no se acuerda. 



miércoles, 13 de enero de 2021

Por las calles de Madrid

enero 13, 2021 0 Comments



Photo by Selim Çetin from Pexels
IG sc._designs

Demasiado tiempo había pasado desde la última vez que pudo pasearse por las calles de Madrid. Ahora sentado en plena Calle Mayor, contando su perdida a un extraño lo entendía. Ha hecho más frío de lo habitual, lo ha notado en la ropa de las transeúntes. Pero el aún siente la intensidad en la piel del país que eligió como destino. 


Son muchos los que han tenido grandes pérdidas humanas en esta pandemia, pero, sin dudas; nadie se prepara ni espera regresar a la patria a enterrar a su madre en una circunstancia tan terrible, cruel, inhumana y dolorosa. 


Ha dejado atrás al extraño; lloraba a un hijo. Ahora necesita caminar un poco más, tal vez llegue hasta la Puerta del Sol. Necesita caminar su ciudad y buscar la mirada de su madre entre la gente. No hay más que hacer. Todo parecía tan distinto ahora, ese espíritu vivaracho y sandunguero de los madrileños estaba apagado. Miraba al cielo y sonreía. 


“¿Cómo he de volver a casa?”, la isla que escogió para emigrar y que sentía como propia le esperaba. “¿Podré regresar con este dolor en mis entrañas?" El ruido del tranvía irrumpió sin piedad, le trajo de regreso al 2020, interponiéndose entre sus ideas y su vulnerabilidad emocional. Se detuvo de repente y miró alrededor para revisar donde estaba. Paseo del Prado leía a su derecha, había caminado lo suficiente para aturdirse. 


Un escalofrío casual lo sacudió. Volteó a mirar a su alrededor, tenía la sensación de que su madre le observaba. Esta vez no se equivocaba, solo que no la veía. 


sábado, 14 de noviembre de 2020

Alan se despide

noviembre 14, 2020 0 Comments


Ella había visitado su tienda justo antes de su viaje a Europa. Ese día cruzaron palabras muy breves, el tiempo apremiaba. Ahora, volvía a ese mismo lugar y no podía creer lo que veían sus ojos. “¿Qué ha pasado? ¿Cómo es esto posible?”; eran las preguntas que disparaba para sus adentros. 


Casi pasaron seis meses desde que la distancia social había separado el mundo. Miró nuevamente la sombra de este hombre, pero ya no era él. Había perdido una cantidad impresionante de peso. El hombre grueso y robusto había quedado en el pasado sin cáncer, su mirada profunda y aquella risa burlona también. 


Ahora parecía menos alto de la habitual y en su rostro se enmarcaban gestos y arrugas que no siempre estuvieron ahí. Todo era distinto, el color de su piel, su semblante y el tono de su voz. Se miraron fijamente a los ojos, mientras para ambos se asomaba el diluvio; un respiro profundo sincronizado y el exclamo “me estoy muriendo Elena, por si no lo sabías”. 


Un golpe eléctrico corrió desde su cabeza a la garganta; no podía emitir sonido alguno. ¿Qué se le dice a alguien que te dispara con semejante argumento? Asintió, “lo sabía desde que entré por la puerta y te vi”. Elena no mentía, en un segundo había repasado los rostros de sus familiares que antes pasaron por lo mismo. 


Mientras se acercaba con la intención de abrazarle, Alan dio media vuelta, se puso de espaldas y se marchó. Ella tomo su pedido, lo puso en su bolso, dio media vuelta, cerro sus ojos y lo bendijo; soltó sus lágrimas y se marchó.


sábado, 31 de octubre de 2020

Nos conocimos desde siempre

octubre 31, 2020 0 Comments

Siempre he creído que Dios, Ala, el universo, la suerte o el destino; como sea que lo llames, pone y retira a las personas con las que conectamos en nuestra vida con un propósito. Aún no encuentro el propósito de su partida; muchos al igual que yo tampoco lo encuentran; pero todos lo hemos asimilado de una o de otra forma. 


No recuerdo cuando fue la primera vez que nos vimos. A veces tengo la impresión que nos conocíamos desde siempre, que siempre estuvo ahí, en ese café. No recuerdo haberle dicho hola, ni siquiera haberme presentado o preguntado quien era él. No recuerdo que nos presentaran o que coincidiéramos en algún lugar.  


Solamente estaba ahí, desde siempre según mi mente, tranquilo, sereno. Su sonrisa temerosa le hacía ganar la confianza de la gente y su bondad era incapaz de esconderse entre las marcas del tiempo en su rostro.


Entonces de repente ya no estaba. Solía verle por las calles cercanas, en el parque y en otros cafés. Pero allí tampoco estaba ya. Todavía abro la puerta y miro hasta el fondo del salón buscándole con la mirada, con la certeza infantil que saldrá en cualquier momento; y escuchare su voz; esa voz de paz y armonía donde todo era perfecto al decirme “mi niña”.


En Memoria de Jesús Santana (1957-2019)


jueves, 8 de octubre de 2020

Bandera en mano

octubre 08, 2020 4 Comments

 


Desde que la “pandemia” no me permite viajar libremente, he tenido tiempo de sentarme y repasar mis últimos viajes con detenimiento. Cuando viajas hay muchas cosas que te marcan. Experiencias, culturas, personas, lugares, sabores, aromas, paisajes, idiomas y muchos otros detalles. 

A mi me suelen marcar las personas, pero no cualquier persona. Desde que entiendes que cada ser que se cruza en tu vida tiene algo que ensañarte o algo que aprender o ambas cosas; los ves como maestros, prestas mas atención a los detalles y buscas conectar con la enseñanza y el propósito. Así como Marcela (la que viaja sola), me enseño lo que era verdadera libertad y valentía; David me enseño el verdadero concepto de líder. 

Ya nos habían anticipado que amaríamos a este ser; no se equivocaron. Olvídese de todas las teorías modernas de liderazgo que nos enseñan en la facultad. Este señor no solo fue nuestro guía turístico, fue mucho más. Tengo mil historias que contarles, pero un solo post no daría. Por tanto, iré a lo más importante.

El día comenzaba con un saludo energético, un repaso de itinerario y una planificación del siguiente día con un “Mañana nos vamos a levantar a una hora que yo sé, pero que ustedes todavía no”. Pero, mientras el mundo se derrumbaba, cerraban fronteras, cambiaban destinos de viajes y nuestros familiares estaban aterrados, David fue quien nos mantuvo en equilibrio emocional y espiritual. Con su sonrisa cálida y honesta, que no dejaba de aparecer aun cuando su propio mundo ardía y sus temores y preocupaciones eran exactos y hasta mayores que los nuestros; con esa sonrisa y bandera en mano, nos mantenía enteros. 

Sin dudas los momentos mas duros los vivimos entre Austria y Suiza, pero él vivió los retos personales y profesionales mas intensos en mucho tiempo desde el día uno. David: allá donde la vida te haya puesto, gracias por el compromiso con tu profesión, por el “wake up call” (disculpa si no te dije que desde Francia aprendí a desconectar el teléfono), la buena vibra, la música despierta muertos, los consejos, las recomendaciones, la solidaridad, pero sobre todo por no soltarnos en medio de la incertidumbre, por cuidarnos como a tu familia y por vivir con nosotros las historias que nos harán recordarte siempre.   
    

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Marcela viaja sola

septiembre 30, 2020 0 Comments

El mundo fuera de nuestra burbuja se desmoronaba. Y mientras cerraban fronteras y cancelaban vuelos, nosotras caminábamos por Berna a paso lento. Ya no había prisa, estaríamos varadas varios días. 

El frío y el hambre nos vencían, así que decidimos entrar a Le Mazot. Mientras descifrábamos el menú con nuestro pobre francés y cero alemán, era inevitable que nuestra lengua boricua se soltara. “¿Ustedes son boricuas?”; alguien nos hablaba en español, era Marcela. Nuestra burbuja se llenó de la paz y la calidez de un idioma conocido. 

Con toda la seriedad del mundo yo escogía mi Rösti,  mi amiga escuchaba atenta y Marcela terminaba su almuerzo. Mujer brava e independiente que viajaba sola. Hace meses que había dejado su natal Argentina para conocer Suiza. Con los aeropuertos y fronteras cerradas ahora no tenía donde ir. La pandemia avanzando obligaba a cerrar los hostales, ya la habían desalojado de dos. Ahora buscaba llegar al consulado para pedir alojamiento. 

Yo con mis ojos fijos en su mirada, no podía sino admirar la tranquilidad y el temple con el que hablaba. Por menos que eso nuestros compañeros de viaje estaban aterrados. Todos “hablamos de libertad, pero cuando vemos alguien libre nos aterra”. En ese momento entendí ese refrán. Yo que me creía muy valiente y Marcela me llevaba seis vidas en ventaja con todo y su juventud.

Nos despedimos y ya no supe más de ella. Todavía me sorprende lo que un encuentro tan corto puede dejar en el alma de las personas. En este viaje que llamamos vida siempre será hermoso detenernos y conectar.  


lunes, 21 de septiembre de 2020

Café en Paris cariño, contigo o sin ti.

septiembre 21, 2020 2 Comments

Nunca pensé que lloviera tanto en Paris. Pero en pleno invierno el mes de marzo nos daba con toda el agua que podía. Lo bueno de que llueva todo el tiempo mientras caminas es que puedes llorar y nadie nota tus lágrimas. 

Repasaba la ruta; hablamos de ella tantas veces. “Nos hospedaremos aquí”, “cenaremos allá”, “haremos el amor mirando a la Torre Eiffel” y “Tomaremos café en Montmartre”. La ruta ya no era nuestra, ahora; era solo mía.   

Entonces reorganice mi ruta, camine por las calles vacías y hermosas. Deje que mis pies invitaran la aventura parada por parada. Me detuve a tomar fotos de lo cotidiano, de lo frágil, de lo ostentoso. 

Y encontré aquel café parisino; pedí una mesa, una crepa y un café. En Paris llovía y todo me parecía tan hermoso, incluso ese café sin ti. 


miércoles, 4 de abril de 2018

Y tú, ¿ya te despediste?

abril 04, 2018 0 Comments



Me conforta
despedirme
de lugares a los que
jamás
habré de conocer.

Estrategias de Combate
E.S. Ortíz-González


¿Por qué no te gustan las despedidas?, así de directa y profunda llegaba la pregunta. Si bien hay personas que les cuesta dejar ir, hay otras que no tienen problemas con deja ir pero si con aceptar que están cerrando una etapa. 

Cuando mi padre estaba a punto de fallecer, en aquella cama de hospital sin ya apenas conciencia, decidí despedirme de lo que conocía de él hasta ese momento. Yo elegí despedirme, retirarme y esperar lo que seguía.  Falleció dos días después (tal vez tres, en realidad no tengo noción del tiempo por esos días). Eso fue el comienzo de mi duelo, que pensé que terminaría pronto, pero tomó casi 18 años.

Desde entonces, he elegido bien mis despedidas, o al menos las que la vida me ha permitido. Conforta despedirse de las personas, cerrar etapas, puertas, ventanas, lugares, recuerdos. Me ha tocado despedirme incluso que lugares a los que nunca fuimos, cosas que nunca hicimos y sueños que no se realizaron.

Y tú, ¿ya te despediste?

Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...