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domingo, 26 de septiembre de 2021

Te esperaba, pero no estas.

septiembre 26, 2021 0 Comments


Photo by Edu Carvalho from Pexels

Me he bajado del Uber con mucha dificultad. Maleta grande, baúl pequeño. Mi conductor no hizo ni un gesto para ayudarme, en fin, lo normal. No bien había echado una breve mirada a la casa y mi Uber ya había desaparecido.


“La casa está intacta”, decía para mis adentro repasando con la mirar cada flore del jardín. Arrastrando a Karma (así le he llamado a mi maleta) lentamente, camine hasta la puerta he hice sonar el timbre. Había hecho esto tantas veces, sabía como funcionaba. El timbre sonaría y acto seguido Rico ladraría descontroladamente, sería el primero en asomarse. Le seguirían los pasos lentos y pesados de mi abuela, su risa y su particular “nena ¿que tú haces aquí”, porque siempre he llegado sin avisarle. 


Ahí estaba yo, pasada las una de la tarde, sofocada con el sol veraniego pegando duro en mi rostro, mi cubre bocas empapado de sudor. “Paciencia ten paciencia”. Cinco minutos después, seguía esperando por ella. “¿Qué pasara que abuela no abre la puerta? Estaba lista para desafiar una vez más las normas, y comenzar a gritarle como una parcelera “abuela, abre la puerta”. Un escalofrío me recorrió desde la cabeza y hasta la espalda.    


No tenía que seguir esperando, ese escalofrío me hizo realizar que hacía hace un año que mi abuela había muerto. Y yo, aún en el sol, esperaba verla abrir esa puerta, como en los viejos tiempos. Respire pesado, y las lagrimas me atacaron. Agarré el móvil y llame a la casa “ábreme tía que estoy en la puerta”.    


jueves, 4 de marzo de 2021

Luna llena en París

marzo 04, 2021 0 Comments

Foto por Magda Ehlers


Nunca planifique estar en luna llena en París, pero ahí estaba yo. Con las emociones a flor de piel, con un frío capaz de nublar el pensamiento, con la mirada fija en un cielo semi nublado. Hice algunas fotos de turista. Pero la mirada regresaba siempre una vez más hacia arriba; donde estaba mi luna.


En mi corazón sentía esa sensación, ese presagio; de que ya había caminado esas calles. “¡Cuidado, cuidado!” se interrumpe mi trance; el guía nos alerta de los carteristas alrededor. ¡Total! que nada llevaba conmigo que no fuera todo ese peso en el corazón. 


Repaso con la mirada nuevamente la plaza, miles de almas intentan la foto de turista y compran recuerdos. Reviso de nuevo lentamente la escena en la que me encuentro. Pasan en cámara lenta frente a mí tantas cosas, momentos y sensaciones. Tal vez no soy yo, tal vez sea la luna.   


jueves, 11 de febrero de 2021

Compañera de viaje

febrero 11, 2021 2 Comments

Photo by Roberto Nickson from Pexels


Algunos dirían que era muy temprano para un café, en una mañana tan fría, sentada frente a la Fraumünster. Para ella no, el calor y el aroma del café le brindaban la paz y la calma necesaria para seguir. La incertidumbre había comenzado a socavar sus fuerzas.


Había notado como se distanciaba la gente, incluso comenzaba a ver transeúntes cubriendo sus rostros. Solo quedaba mirar a los ojos y sonreír desde adentro. Algunos le entendían, sus ojos llenos de temor también se achicaban. Ellos también sonreían. 


De nuevo volteo a mirar la iglesia. Estaba empeñada en grabarse esa imagen en su mente y quedarse a escuchar las campanadas que marcaban las once de la mañana. ¿Cómo era que un día tan perfectamente soleado podía ser a su vez tan frío? Decidió no analizar más esa pregunta. Tomo su bolso y caminó hacia los canales que bordaban el lago, Ella le seguía. Caminó y caminó.


Al parecer no era la única buscando calor. Ya en la Sechseläutenplatz se habían apostado muchas familias con sus sillas y mantas para tomar el sol. Pocas veces seguía a las masas, pero eran días complicados y solo siguió su instinto.


Se alejó todo lo que pudo en busca de distanciamiento físico y menos bullicio. Necesitaba volver a prestarle atención a todas esas preguntas en su cabeza. Ser una extranjera extraña en tierra de otra lengua tenía sus ventajas. Nadie preguntaba si estaba bien, nadie juzgaba que haría allí en medio de esa plaza con lágrimas en los ojos.


Dio media vuelta para mirar a su compañera de viaje, allí seguía. Hay almas capaces de entender tus silencios, respetarlos y seguirte fielmente. El mas profundo de los suspiros llegó junto con el hambre. “Vamos por la fondue?”, le devolvió la sonrisa, “vamos”.  






sábado, 31 de octubre de 2020

Nos conocimos desde siempre

octubre 31, 2020 0 Comments

Siempre he creído que Dios, Ala, el universo, la suerte o el destino; como sea que lo llames, pone y retira a las personas con las que conectamos en nuestra vida con un propósito. Aún no encuentro el propósito de su partida; muchos al igual que yo tampoco lo encuentran; pero todos lo hemos asimilado de una o de otra forma. 


No recuerdo cuando fue la primera vez que nos vimos. A veces tengo la impresión que nos conocíamos desde siempre, que siempre estuvo ahí, en ese café. No recuerdo haberle dicho hola, ni siquiera haberme presentado o preguntado quien era él. No recuerdo que nos presentaran o que coincidiéramos en algún lugar.  


Solamente estaba ahí, desde siempre según mi mente, tranquilo, sereno. Su sonrisa temerosa le hacía ganar la confianza de la gente y su bondad era incapaz de esconderse entre las marcas del tiempo en su rostro.


Entonces de repente ya no estaba. Solía verle por las calles cercanas, en el parque y en otros cafés. Pero allí tampoco estaba ya. Todavía abro la puerta y miro hasta el fondo del salón buscándole con la mirada, con la certeza infantil que saldrá en cualquier momento; y escuchare su voz; esa voz de paz y armonía donde todo era perfecto al decirme “mi niña”.


En Memoria de Jesús Santana (1957-2019)


jueves, 8 de octubre de 2020

Bandera en mano

octubre 08, 2020 4 Comments

 


Desde que la “pandemia” no me permite viajar libremente, he tenido tiempo de sentarme y repasar mis últimos viajes con detenimiento. Cuando viajas hay muchas cosas que te marcan. Experiencias, culturas, personas, lugares, sabores, aromas, paisajes, idiomas y muchos otros detalles. 

A mi me suelen marcar las personas, pero no cualquier persona. Desde que entiendes que cada ser que se cruza en tu vida tiene algo que ensañarte o algo que aprender o ambas cosas; los ves como maestros, prestas mas atención a los detalles y buscas conectar con la enseñanza y el propósito. Así como Marcela (la que viaja sola), me enseño lo que era verdadera libertad y valentía; David me enseño el verdadero concepto de líder. 

Ya nos habían anticipado que amaríamos a este ser; no se equivocaron. Olvídese de todas las teorías modernas de liderazgo que nos enseñan en la facultad. Este señor no solo fue nuestro guía turístico, fue mucho más. Tengo mil historias que contarles, pero un solo post no daría. Por tanto, iré a lo más importante.

El día comenzaba con un saludo energético, un repaso de itinerario y una planificación del siguiente día con un “Mañana nos vamos a levantar a una hora que yo sé, pero que ustedes todavía no”. Pero, mientras el mundo se derrumbaba, cerraban fronteras, cambiaban destinos de viajes y nuestros familiares estaban aterrados, David fue quien nos mantuvo en equilibrio emocional y espiritual. Con su sonrisa cálida y honesta, que no dejaba de aparecer aun cuando su propio mundo ardía y sus temores y preocupaciones eran exactos y hasta mayores que los nuestros; con esa sonrisa y bandera en mano, nos mantenía enteros. 

Sin dudas los momentos mas duros los vivimos entre Austria y Suiza, pero él vivió los retos personales y profesionales mas intensos en mucho tiempo desde el día uno. David: allá donde la vida te haya puesto, gracias por el compromiso con tu profesión, por el “wake up call” (disculpa si no te dije que desde Francia aprendí a desconectar el teléfono), la buena vibra, la música despierta muertos, los consejos, las recomendaciones, la solidaridad, pero sobre todo por no soltarnos en medio de la incertidumbre, por cuidarnos como a tu familia y por vivir con nosotros las historias que nos harán recordarte siempre.   
    

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Marcela viaja sola

septiembre 30, 2020 0 Comments

El mundo fuera de nuestra burbuja se desmoronaba. Y mientras cerraban fronteras y cancelaban vuelos, nosotras caminábamos por Berna a paso lento. Ya no había prisa, estaríamos varadas varios días. 

El frío y el hambre nos vencían, así que decidimos entrar a Le Mazot. Mientras descifrábamos el menú con nuestro pobre francés y cero alemán, era inevitable que nuestra lengua boricua se soltara. “¿Ustedes son boricuas?”; alguien nos hablaba en español, era Marcela. Nuestra burbuja se llenó de la paz y la calidez de un idioma conocido. 

Con toda la seriedad del mundo yo escogía mi Rösti,  mi amiga escuchaba atenta y Marcela terminaba su almuerzo. Mujer brava e independiente que viajaba sola. Hace meses que había dejado su natal Argentina para conocer Suiza. Con los aeropuertos y fronteras cerradas ahora no tenía donde ir. La pandemia avanzando obligaba a cerrar los hostales, ya la habían desalojado de dos. Ahora buscaba llegar al consulado para pedir alojamiento. 

Yo con mis ojos fijos en su mirada, no podía sino admirar la tranquilidad y el temple con el que hablaba. Por menos que eso nuestros compañeros de viaje estaban aterrados. Todos “hablamos de libertad, pero cuando vemos alguien libre nos aterra”. En ese momento entendí ese refrán. Yo que me creía muy valiente y Marcela me llevaba seis vidas en ventaja con todo y su juventud.

Nos despedimos y ya no supe más de ella. Todavía me sorprende lo que un encuentro tan corto puede dejar en el alma de las personas. En este viaje que llamamos vida siempre será hermoso detenernos y conectar.  


lunes, 21 de septiembre de 2020

Café en Paris cariño, contigo o sin ti.

septiembre 21, 2020 2 Comments

Nunca pensé que lloviera tanto en Paris. Pero en pleno invierno el mes de marzo nos daba con toda el agua que podía. Lo bueno de que llueva todo el tiempo mientras caminas es que puedes llorar y nadie nota tus lágrimas. 

Repasaba la ruta; hablamos de ella tantas veces. “Nos hospedaremos aquí”, “cenaremos allá”, “haremos el amor mirando a la Torre Eiffel” y “Tomaremos café en Montmartre”. La ruta ya no era nuestra, ahora; era solo mía.   

Entonces reorganice mi ruta, camine por las calles vacías y hermosas. Deje que mis pies invitaran la aventura parada por parada. Me detuve a tomar fotos de lo cotidiano, de lo frágil, de lo ostentoso. 

Y encontré aquel café parisino; pedí una mesa, una crepa y un café. En Paris llovía y todo me parecía tan hermoso, incluso ese café sin ti. 


lunes, 14 de septiembre de 2020

Nadie puede decirte como sobrellevar tus miedos

septiembre 14, 2020 0 Comments

 


El Facebook me ha recordado que un día como hoy enfrenté mis miedos. Bueno; uno de ellos, porque aún me quedan unos cuantos por atender. 

Hace cuatro años crucé el Royal Gorge Bridge en Colorado; con un ataque de pánico en proceso, la compasión de familiares que, detrás de mí caminaban en contra de sus propios temores mostrando su apoyo; un cielo intensamente frío y soleado. Para muchos esto puede ser insignificante, pero cuando le tienes terror a las alturas; y por consiguiente a los puentes colgantes, el solo hecho de acercarte a la baranda es un deporte extremo. 

“No mires hacia abajo”, me gritaba mi primo, pero era tarde; había mirado entre las tablas de madera del piso. A 1,200 pies debajo de mí, el Rio Colorado me decía “fluye”. Mi instinto no me permitió detenerme, a pesar de todo lo que venía con ese pensamiento. Sudando frío, con el corazón a mil, mis pies intentando llevarme, mi cara se sentía hervir y me costaba respirar. Yo solo me repetía una y otra vez, “no te detengas, no te detengas, no vas a parar”.

Así fue como vencí en menos de cinco minutos uno de mis miedos más grandes. Termine desplomándome en un banco al tocar tierra firme. Aire, agua, un helado; me recuperaba. Mi mente se rindió y las señales de pánico se disipaban. Nadie puede decirte como sobrellevar tus miedos. Solo tu alma sabe cuándo estás listo para enfrentarlos, escúchala e inténtalo.


       


martes, 8 de septiembre de 2020

El tren equivocado puede llevarte al lugar correcto

septiembre 08, 2020 0 Comments

Doy vuelta en la primera esquina, el frío me entumece las manos con todo y guantes. Caminar se hace complicado, varias libras adicionales de ropa de invierno me maltratan. Por un instante extrañe mi húmedo calor tropical caribeño. 

Vuelvo a girar. Reconozco esta calle a pesar de nunca haber estado aquí. O al menos en esta vida. Es una mañana fría, callada y vacía en Innsbruck. 

Escucho sonar las campanas de la Spitals Kirche; el corazón espantado y de fondo Los Alpes nevados. ¿Sera una visión? 

¡No!, me digo a mi misma; a veces el tren equivocado puede llevarte al lugar correcto.

Entonces, suspire, pedí una mesa y me senté. Alce la vista hacia el nevado y me perdí.   


domingo, 9 de diciembre de 2018

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

diciembre 09, 2018 4 Comments
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero
Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento
Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal
Autor Tommy Torres

La lluvia, la noche y la época navideña tienen una capacidad indescriptible de provocar nostalgia y evocar en nosotros momentos y recuerdos que reviven emociones muy fuertes. Es algo totalmente natural, todos los seres humanos lo experimentamos. Por eso cuando alguien dice “ya no me acuerdo”, “ya lo olvide”, “ya no pienso en él/ella” sonrío, suspiro y guardo silencio, cada quien tiene su proceso y hay que respetarlo.

Mi mente, locomotora que nunca se detiene, constantemente me trae recuerdos de todo tipo; hermosos, tristes, alegres, dolorosos y especiales. Como parte de mi crecimiento espiritual he aprendido a revisar, elegir o descartar esos recuerdos. Y con ellos, a bendecir y enviar buena energía a los protagonistas de ellos, independientemente lo merezcan o no.

También he tenido que aprender “a la mala” que hay personas del pasado que pueden estar en mis recuerdos, pero eso no significa que deban estar ni en mi presente ni en mi futuro. Por la razón que sea, por dignidad, por amor propio, por seguridad, por crecimiento personal o espiritual o porque simplemente ya habían cumplido su propósito en mi vida o yo en la de ellos.

¿Qué recuerdo llego ahora a tu mente?.....cierra los ojos, sonríe, llora, envíale buena energía y pasa la página.   



lunes, 10 de septiembre de 2018

Café en la memoria

septiembre 10, 2018 1 Comments
Y mi café favorito siempre será el de tus ojos
Autor Desconocido


Escribir sin dudas es sanador, pero a veces cuesta muchas lágrimas…. Comencé a escribir estas líneas el 20 de julio y apenas comencé me detuve, más bien el llanto me detuvo. Dos meses para procesar todo lo que sentí pero aquí vamos… espero que lo disfruten.

Café en la memoria

Llegar a las cuatro décadas (con todo y pisadas de fuego al andar como bien lo ha dicho el Sr. Arjona) y poder aun tener a tu abuela con vida más que un privilegio es una hermosa bendición. Mi abuela paterna a sus 96 vueltas al sol todavía nos sorprende.

Por la fragilidad de su edad, intento visitarla al menos una vez por año ya que vive fuera del país. Cada año me despido con el corazón alborotado; con la incertidumbre y el temor a no verle más. En los últimos años por su avanzada edad, su salud se ha deteriorado y sabemos que poco a poco su cuerpo se apaga. Este pasado verano fui a verla, con la advertencia de que su salud se había quebrantado y su memoria ya no era la misma. “No te sientas mal si ella no te reconoce”. Demencia senil le llaman.

Pues eso, llegue y no me reconoció de inmediato. A mi abuelita se le olvidan por lapsos de tiempo los rostros, los nombres, los momentos vividos. Se le olvidan las frases, las palabras y rutinas básicas como las de higiene, belleza y cocina entre otras. Pero también se le olvida el dolor de las perdidas, las despedidas, los sacrificios. Me dedique a observarla por días, las expresiones de su rostro me decían cuando era ella cien por ciento y cuando no. Y descubrí algo muy peculiar, cada día, cada mañana mi abuelita se levantaba y ¡hacía café! ¡Abuela tiene café en la memoria!

No tengo la certeza de volver a verla tal cual, pero si tengo muy clara todas sus historias, todas sus vivencias; como se seca el tabaco al sol y su olor peculiar, como se “esgranan” las habichuelas blancas, lo que cuesta caminar a la escuela sin zapatos, lo que duele la traición, los sacrificios por los hijos, la dureza de la emigración, la textura de las berenjenas con bacalao, el sonido de la danza y son, el aroma de su café "colao" ese que “cuela” cada día. 

Los invito a que dejen a sus viejitos (aka adultos mayores) contar sus historias las veces que quieran, escúchenlos, disfrútenlos, consiéntalos por que todo esto que llamamos vida es temporal. Y cuando digo temporal eso incluye a las personas que amamos.   






Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...