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jueves, 11 de febrero de 2021

Compañera de viaje

febrero 11, 2021 2 Comments

Photo by Roberto Nickson from Pexels


Algunos dirían que era muy temprano para un café, en una mañana tan fría, sentada frente a la Fraumünster. Para ella no, el calor y el aroma del café le brindaban la paz y la calma necesaria para seguir. La incertidumbre había comenzado a socavar sus fuerzas.


Había notado como se distanciaba la gente, incluso comenzaba a ver transeúntes cubriendo sus rostros. Solo quedaba mirar a los ojos y sonreír desde adentro. Algunos le entendían, sus ojos llenos de temor también se achicaban. Ellos también sonreían. 


De nuevo volteo a mirar la iglesia. Estaba empeñada en grabarse esa imagen en su mente y quedarse a escuchar las campanadas que marcaban las once de la mañana. ¿Cómo era que un día tan perfectamente soleado podía ser a su vez tan frío? Decidió no analizar más esa pregunta. Tomo su bolso y caminó hacia los canales que bordaban el lago, Ella le seguía. Caminó y caminó.


Al parecer no era la única buscando calor. Ya en la Sechseläutenplatz se habían apostado muchas familias con sus sillas y mantas para tomar el sol. Pocas veces seguía a las masas, pero eran días complicados y solo siguió su instinto.


Se alejó todo lo que pudo en busca de distanciamiento físico y menos bullicio. Necesitaba volver a prestarle atención a todas esas preguntas en su cabeza. Ser una extranjera extraña en tierra de otra lengua tenía sus ventajas. Nadie preguntaba si estaba bien, nadie juzgaba que haría allí en medio de esa plaza con lágrimas en los ojos.


Dio media vuelta para mirar a su compañera de viaje, allí seguía. Hay almas capaces de entender tus silencios, respetarlos y seguirte fielmente. El mas profundo de los suspiros llegó junto con el hambre. “Vamos por la fondue?”, le devolvió la sonrisa, “vamos”.  






sábado, 14 de noviembre de 2020

Alan se despide

noviembre 14, 2020 0 Comments


Ella había visitado su tienda justo antes de su viaje a Europa. Ese día cruzaron palabras muy breves, el tiempo apremiaba. Ahora, volvía a ese mismo lugar y no podía creer lo que veían sus ojos. “¿Qué ha pasado? ¿Cómo es esto posible?”; eran las preguntas que disparaba para sus adentros. 


Casi pasaron seis meses desde que la distancia social había separado el mundo. Miró nuevamente la sombra de este hombre, pero ya no era él. Había perdido una cantidad impresionante de peso. El hombre grueso y robusto había quedado en el pasado sin cáncer, su mirada profunda y aquella risa burlona también. 


Ahora parecía menos alto de la habitual y en su rostro se enmarcaban gestos y arrugas que no siempre estuvieron ahí. Todo era distinto, el color de su piel, su semblante y el tono de su voz. Se miraron fijamente a los ojos, mientras para ambos se asomaba el diluvio; un respiro profundo sincronizado y el exclamo “me estoy muriendo Elena, por si no lo sabías”. 


Un golpe eléctrico corrió desde su cabeza a la garganta; no podía emitir sonido alguno. ¿Qué se le dice a alguien que te dispara con semejante argumento? Asintió, “lo sabía desde que entré por la puerta y te vi”. Elena no mentía, en un segundo había repasado los rostros de sus familiares que antes pasaron por lo mismo. 


Mientras se acercaba con la intención de abrazarle, Alan dio media vuelta, se puso de espaldas y se marchó. Ella tomo su pedido, lo puso en su bolso, dio media vuelta, cerro sus ojos y lo bendijo; soltó sus lágrimas y se marchó.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Marcela viaja sola

septiembre 30, 2020 0 Comments

El mundo fuera de nuestra burbuja se desmoronaba. Y mientras cerraban fronteras y cancelaban vuelos, nosotras caminábamos por Berna a paso lento. Ya no había prisa, estaríamos varadas varios días. 

El frío y el hambre nos vencían, así que decidimos entrar a Le Mazot. Mientras descifrábamos el menú con nuestro pobre francés y cero alemán, era inevitable que nuestra lengua boricua se soltara. “¿Ustedes son boricuas?”; alguien nos hablaba en español, era Marcela. Nuestra burbuja se llenó de la paz y la calidez de un idioma conocido. 

Con toda la seriedad del mundo yo escogía mi Rösti,  mi amiga escuchaba atenta y Marcela terminaba su almuerzo. Mujer brava e independiente que viajaba sola. Hace meses que había dejado su natal Argentina para conocer Suiza. Con los aeropuertos y fronteras cerradas ahora no tenía donde ir. La pandemia avanzando obligaba a cerrar los hostales, ya la habían desalojado de dos. Ahora buscaba llegar al consulado para pedir alojamiento. 

Yo con mis ojos fijos en su mirada, no podía sino admirar la tranquilidad y el temple con el que hablaba. Por menos que eso nuestros compañeros de viaje estaban aterrados. Todos “hablamos de libertad, pero cuando vemos alguien libre nos aterra”. En ese momento entendí ese refrán. Yo que me creía muy valiente y Marcela me llevaba seis vidas en ventaja con todo y su juventud.

Nos despedimos y ya no supe más de ella. Todavía me sorprende lo que un encuentro tan corto puede dejar en el alma de las personas. En este viaje que llamamos vida siempre será hermoso detenernos y conectar.  


lunes, 31 de agosto de 2020

A veces no existe una respuesta

agosto 31, 2020 0 Comments

 “¿Cuán lejos hay que ir para perdonar a quien te ha abandonado?” La mire fijamente, se me helaron las manos, se me acelero el corazón; no tenía una respuesta, no en esta ocasión. En ese momento pude sentir su dolor, su energía me apretaba la garganta y se me erizaba la piel.

Todas las señales del universo estaban en verde siga para ella. Y eso hizo; siguió y quito sus barreras, se entregó. Dejo de temerle al amor, y como un buen cabron, él se fue, la abandono. Sin palabras, sin explicaciones, su vergüenza era tal que ni una nota le dejo. “Un cabron más en la vida”.   

Por primera vez no tenía una respuesta para mi amiga. Lloró y llore; hicimos silencio, uno eterno. Nos abrazamos, suspiramos. 

Gritamos al unísono ¡Cabron! Nos reímos, agarramos nuestros bolsos y nos fuimos por un café. 


lunes, 16 de abril de 2018

Letras para mi querido amigo: Emociones, conexión y verdadera hombría

abril 16, 2018 0 Comments

Hacen varios meses escribí un post en mi blog para una amiga que necesitaba algunas palabras. El título fue “Letras para mí querida amiga: Amor propio, dignidad y superación”. Luego de eso, mis amigos varones (que son muchos más que las chicas) han estado reclamándome el por qué solo le dedique ese post a las mujeres.

“Nadie escribe para nosotros”, “todo lo profundo es sobre mujeres”, “como si no tuviéramos sentimientos”. Esos fueron algunos de sus comentarios; con eso me convencieron. Me senté y comencé a rememorar esas conversaciones con ellos (mis amigos varones).

Querido amigo: debo comenzar agradeciendo al universo por tenerte en mi vida, porque has sido por mucho tiempo mi pañito de lágrimas y diccionario para descifrar a los “hombres” cuando no he entendido sus conductas. Gracias por que a pesar de que sigo generalizando (lucho contra esto cada día) con tu ejemplo me corriges. Te dejo estas líneas con profundo agradecimiento:

La sociedad te ha impuesto una carga injusta, lucha contra ella todo lo que puedas
Nunca permitas que una mujer te utilice, que te humille, eso no ser “hombre”
No tienes que aguantar “todo”, no es cierto, no lo creas, no aguantes
Llora todo lo que sea necesario, no eres débil por eso, no temas que te veamos llorar
Sí, puedes ser un gran padre, tus hijos pueden estar amados y seguros contigo, no lo dudes
Ser “ proveedor” es una elección, si no es lo que tú quieres exige equidad a tu pareja
Si amas a otro hombre sal del maldito closet, no mereces seguir encerrado allí ¡vive!
Nunca permitas que una mujer te golpee, no hay razón para eso
Ser experto en deportes no es sinónimo de masculinidad, no tienes que saberlo todo
Deja que tus hijos te vean tal cual, vulnerable
Una relación de pareja no siempre es la felicidad para todos
• No, tu no estas " a cargo de la casa", "a cargo de la familia", si tus padres te dijeron eso, perdónalos
Los hombre pueden ser felices aunque estén solos, claro que sí
No se demuestra fuerza con golpes y puñetazos, no caigas en esa trampa
No desaparece tu masculinidad por amarte y cuidarte
Si ella/él no te hace feliz, termina esa relación
Como padre no “ayudas”, como padre eres el responsable, comparte las tareas
No tengas miedo a los prejuicios, puedes ser bueno en muchas cosas más allá del deporte y los autos
No hay “ cosas de hombre y “ cosas de mujeres” todos somos humanos
Aléjate de mujeres que solo quieren beneficios económicos por estar contigo
Nunca permitas que te digan que no puedes besar a tus hijos/hijas ¡nunca!
Tus hijas siempre recordarán cuando te peinaban y maquillaban, será un recuerdo genial
Si tus amigos no te tratan con dignidad, aléjalos
Cuando no quieras tener sexo, no lo tengas; no eres una maquina sexual
El dolor emocional es real, tienes derecho a él, siéntelo, acéptalo y sana
No repitas que todas son iguales, por que ustedes; no todos son iguales ¿cierto?
No tengas miedo de  “ lo que deberías ser” o “lo que deberías hacer”, tu eres libre

Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...