lunes, 14 de septiembre de 2020

Nadie puede decirte como sobrellevar tus miedos

septiembre 14, 2020 0 Comments

 


El Facebook me ha recordado que un día como hoy enfrenté mis miedos. Bueno; uno de ellos, porque aún me quedan unos cuantos por atender. 

Hace cuatro años crucé el Royal Gorge Bridge en Colorado; con un ataque de pánico en proceso, la compasión de familiares que, detrás de mí caminaban en contra de sus propios temores mostrando su apoyo; un cielo intensamente frío y soleado. Para muchos esto puede ser insignificante, pero cuando le tienes terror a las alturas; y por consiguiente a los puentes colgantes, el solo hecho de acercarte a la baranda es un deporte extremo. 

“No mires hacia abajo”, me gritaba mi primo, pero era tarde; había mirado entre las tablas de madera del piso. A 1,200 pies debajo de mí, el Rio Colorado me decía “fluye”. Mi instinto no me permitió detenerme, a pesar de todo lo que venía con ese pensamiento. Sudando frío, con el corazón a mil, mis pies intentando llevarme, mi cara se sentía hervir y me costaba respirar. Yo solo me repetía una y otra vez, “no te detengas, no te detengas, no vas a parar”.

Así fue como vencí en menos de cinco minutos uno de mis miedos más grandes. Termine desplomándome en un banco al tocar tierra firme. Aire, agua, un helado; me recuperaba. Mi mente se rindió y las señales de pánico se disipaban. Nadie puede decirte como sobrellevar tus miedos. Solo tu alma sabe cuándo estás listo para enfrentarlos, escúchala e inténtalo.


       


martes, 8 de septiembre de 2020

El tren equivocado puede llevarte al lugar correcto

septiembre 08, 2020 0 Comments

Doy vuelta en la primera esquina, el frío me entumece las manos con todo y guantes. Caminar se hace complicado, varias libras adicionales de ropa de invierno me maltratan. Por un instante extrañe mi húmedo calor tropical caribeño. 

Vuelvo a girar. Reconozco esta calle a pesar de nunca haber estado aquí. O al menos en esta vida. Es una mañana fría, callada y vacía en Innsbruck. 

Escucho sonar las campanas de la Spitals Kirche; el corazón espantado y de fondo Los Alpes nevados. ¿Sera una visión? 

¡No!, me digo a mi misma; a veces el tren equivocado puede llevarte al lugar correcto.

Entonces, suspire, pedí una mesa y me senté. Alce la vista hacia el nevado y me perdí.   


lunes, 31 de agosto de 2020

A veces no existe una respuesta

agosto 31, 2020 0 Comments

 “¿Cuán lejos hay que ir para perdonar a quien te ha abandonado?” La mire fijamente, se me helaron las manos, se me acelero el corazón; no tenía una respuesta, no en esta ocasión. En ese momento pude sentir su dolor, su energía me apretaba la garganta y se me erizaba la piel.

Todas las señales del universo estaban en verde siga para ella. Y eso hizo; siguió y quito sus barreras, se entregó. Dejo de temerle al amor, y como un buen cabron, él se fue, la abandono. Sin palabras, sin explicaciones, su vergüenza era tal que ni una nota le dejo. “Un cabron más en la vida”.   

Por primera vez no tenía una respuesta para mi amiga. Lloró y llore; hicimos silencio, uno eterno. Nos abrazamos, suspiramos. 

Gritamos al unísono ¡Cabron! Nos reímos, agarramos nuestros bolsos y nos fuimos por un café. 


jueves, 28 de mayo de 2020

Catorce días

mayo 28, 2020 0 Comments

Abrázame, abrázame
Que el sol se va y hay que volver
Abrázame, que tengo miedo
A no volver, a no volver
LODVG


Han sido días muy duros los que no has tocado a todos vivir. De repente nos atrapo la “pandemia”, nos separó de los nuestros; en especial de los más vulnerables; re definió la realidad.

A mí me agarró viajando; por aquello de no perder la costumbre; y me toco abortar un viaje y a toda prisa regresar a mi país. Llegue para sumarme a las estadísticas de los que tendrían que hacer 14 días de purgatorio domiciliario.

Este diario no solo incluye algunas de mis vivencias y pensamientos en esos 14 días, también recoge la de colegas, amigos, familiares y nuevos extraños post viaje.

Día 1 2:33 am-Después de tres aviones, seis horas de “layover” en Barajas, quince horas de vuelo y dos interrogatorios post viaje llegue a casa. Corrí a la ducha, abrí la llave; lloré, lloré, lloré..

Día 2-Atrás quedo Suiza, la ropa de invierno, desempaco y encuentro más recuerdos. Me transporto, vuelvo a llorar. Vuelvo a cerrar la maleta, suspiro me tumbo en la cama. Mañana será un día mejor.

Día 3-Tengo miedo de enfermar y estar sola. Busco en el móvil las fotos de los Alpes del lado de Suiza, respiro y cierro los ojos, regresé. Decido abrir por primera vez el balcón del apartamento, un arcoíris me sonríe.

Día 4-Después de dos días pintando mandalas, prendo la computadora; ha sido mi único intento formal de regresar a la realidad. No funcionó, subo el volumen de la música, me tumbo en el sofá.

Día 5-Repaso mi mapa de viajes,  a donde fui, a donde volveré y que me falta por ver.

Día 6-No he hecho nada más que estar en el sofá, mirar el atardecer y escribir. Escribir me cura, lloro, sigo escribiendo y lloro. Me he tomado mi primera selfie de cuarentena. No me reconozco.

Día 7-Toca trabajar, me he metido a un seminario virtual, leyes nuevas, cambios por todos lados. Los clientes llaman pero no quiero atender. Un hermoso atardecer me acompaña.

Día 8-Mi sobrina de tres años me ha hecho una video llamada, me ha hecho sonreír tanto que y los ataques de pánico se han asustado y se fueron.

Día 9-Vuelvo a los mandalas, pecho apretado, lagrimas a granel, Sanz me acompaña.

Día 10-Repaso mis fotos de Marienplatz, lloro; me hizo falta más tiempo para apreciarle. He cocinado tres veces, casi como todo un adulto funcional.

Día 11-Me tomé un minuto para escribirle algo bonito al Universo, solo Él lo sabe.

Día 12-Mi sobrino de cinco años me ha hecho una video llamada. Ya se puede acabar el día, nada va a superar su sonrisa.

Día 13-Café, incienso, música y lectura. Hoy solo estoy para mí.

Día 14-Instagram me recuerda mi viaja a New York en 2016, extraño a mi familia. El maldito COVID no me dejara visitarle por ahora. Recordar es vivir, solo si vives en el pasado.





miércoles, 25 de marzo de 2020

Viajar lo cura casi todo

marzo 25, 2020 0 Comments


Inés- tabilidad son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy
Yo miro fijamente al sol a ver como me va, que como me va, que como me va hoy

Perotá Chingó


Viajar lo cura casi todo

Cuando estas roto no hay nada mejor que alzar vuelo. Agarrar la maleta, llenarla con un par de trapos y partir. Viajar me ha servido de celebración, meditación, escape y sanación.

Cuando viajas toda la incertidumbre, lo nuevo, lo inesperado, lo desconocido se apodera de tu espíritu y te hace dejar de enfocarte en lo que te hace daño. En cada paso vas encontrando señales y respuestas de lo que fue, de lo que no, de los porqués. Comienzas a ver todo desde el macro y no desde el micro de tu dolor y protagonismo.

Entonces me deje perder por las calles de Medellín, camine sin cesar, sin rumbo y me deje aturdir por los autos, los bocinazos de las motos y las voces con acento paisa. Y como un acto de magia, mi mente comenzó a disparar recuerdos, se vaciaba con la adrenalina y el cansancio. Allí vi, entendí que todo lo tenía en mi cara y lo ignore. Deje de culparme.

Cada sencillo momento de ahí en adelante fue una confirmación de que todo acontecimiento en nuestras vidas tiene su razón de ser, incluso aquellos que nos despedazan el alma. Suena como aceptación, pero no es tan fácil ni tan rápido. Viajar y el tiempo lo cura todo.   

jueves, 24 de octubre de 2019

Déjame llorar la pena

octubre 24, 2019 3 Comments




Déjame quedarme sola
Deja que la vida de un portazo al pecho
Y deja que se me haga añicos
Todo lo que yo cuide por tanto tiempo


Déjame llorar la pena y sentirme viva
Cuando al fin he muerto
Solo gozaré del tope si viví en el fondo
Aunque sea un momento


Kany García

Pocas situaciones en la vida me han pegado tan duro como para hacerme derrapar por el mundo, perder mi esencia, bloquear mis emociones, destruir mi autoestima, desenfocarme de mis responsabilidades y sentirme incapaz de levantarme y seguir. La muerte de mi padre y el huracán María han sido algunas de ellas. Pero esta vez, esta vez me agarraron totalmente desprevenida, wait…ni tan desprevenida, una vez más amordace a mi intuición. 

Como todo en la vida, lo bueno y lo más cabron te da grandes lecciones. En esta ocasión las lecciones fueron poderosas, para la más importante fue conocer cómo funcionan los procesos de duelo, porque son diferentes para todos y como es complicado ser empático y dar espacio a la misma vez.

Cuando una relación termina (es especial cuando viene acompañado de un trato vil, macabro e injusto) hay muchos eventos y procesos que superar, la familia y los amigos quieren apoyar, pero nuestra situación emocional no es racional, se torna complicado.

¿Entonces que aprendí? Aprendí que la gente necesita llorar y hay que dejarlos llorar su pena. Que hay que darles espacio y no asfixiarlas en el proceso de querer apoyarlas. Que todos tienen su tiempo, que habrá días buenos y días de mierda, que ambos son parte del proceso de sanar y aceptar. Aprendí que no siempre mereces el mal momento que estás viviendo, pero ahí está hay que aceptarlo y seguir.

Recordé que estuve rota otras veces, que toque el fondo del fondo justo después del fondo y salí de él.

Recordé que nadie es más miserable que aquel que hace daño como deporte, pero que ese es su cuento y su karma lo encontrará.

Así que una vez más, negación, aislamiento, ira, depresión y aceptación. No sé si me queden fuerzas (ni palabras) para un post de cada etapa, mientras tanto les diré que ya alguien escribió sobre ello y vale la pena leerle y escucharle…



domingo, 9 de diciembre de 2018

Puedes estar en mis recuerdos, pero no en mi presente ni futuro

diciembre 09, 2018 4 Comments
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero
Rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento
Quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal
Autor Tommy Torres

La lluvia, la noche y la época navideña tienen una capacidad indescriptible de provocar nostalgia y evocar en nosotros momentos y recuerdos que reviven emociones muy fuertes. Es algo totalmente natural, todos los seres humanos lo experimentamos. Por eso cuando alguien dice “ya no me acuerdo”, “ya lo olvide”, “ya no pienso en él/ella” sonrío, suspiro y guardo silencio, cada quien tiene su proceso y hay que respetarlo.

Mi mente, locomotora que nunca se detiene, constantemente me trae recuerdos de todo tipo; hermosos, tristes, alegres, dolorosos y especiales. Como parte de mi crecimiento espiritual he aprendido a revisar, elegir o descartar esos recuerdos. Y con ellos, a bendecir y enviar buena energía a los protagonistas de ellos, independientemente lo merezcan o no.

También he tenido que aprender “a la mala” que hay personas del pasado que pueden estar en mis recuerdos, pero eso no significa que deban estar ni en mi presente ni en mi futuro. Por la razón que sea, por dignidad, por amor propio, por seguridad, por crecimiento personal o espiritual o porque simplemente ya habían cumplido su propósito en mi vida o yo en la de ellos.

¿Qué recuerdo llego ahora a tu mente?.....cierra los ojos, sonríe, llora, envíale buena energía y pasa la página.   



Mi primer viaje sola

                                                                         Medellín Eran mis tiernos 20 años, estudiaba en la UPR, trabajaba y...